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Angélica Tanarro: “Muchos hombres preguntan si nos pueden abrir la puerta o llamar guapas. Yo siempre les contesto: pregúntale a tu inteligencia y a tu sentido común”

Por Claudia González Barreiro

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La periodista lucha por los derechos de la mujer y considera que es necesario dar un enfoque con perspectiva de género a la comunicación

Tras estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid comenzó a trabajar en El Adelantado de Segovia. En los años 80 creó la sección “Mujeres Hoy”, donde entrevistaba a aquellas que ocupaban trabajos normalmente destinados a hombres. Con los años, Angélica Tanarro Martín (Madrid, 19 de noviembre de 1958) fundó junto a sus socios la edición de Segovia del Norte de Castilla y desde entonces no ha parado de crear. Es doctora en Periodismo por la Universidad de Valladolid.


La brecha salarial es un hecho y en el periodismo las mujeres también sufren esa injusticia. Además, los titulares de numerosos medios culpan a la víctima y justifican al agresor. ¿Cómo ve la situación?

Las cifras de la brecha salarial son datos. En las informaciones es muy fácil deslizar algún tipo de machismo porque culturalmente está muy arraigado. Sería necesaria una visión de género que habitualmente solo aportan las mujeres, incluso introduciendo algún tipo de formación específica. Eso no quiere decir que no haya profesionales sensibilizados hacia esta cuestión.
Me preocupa la actitud de algunos que dicen no saber cómo comportarse con las mujeres. Muchos hombres preguntan si nos pueden abrir la puerta o llamar guapas. Yo siempre les contesto: pregúntale a tu inteligencia y a tu sentido común. Hacer un cumplido es una cosa y acosar es otra.

Ha trabajado en numerosos medios y tiene publicaciones de corte cultural. ¿Dónde comenzó a ejercer como periodista y cómo ha sido su trayectoria?

Siempre tuve claro que quería trabajar como periodista cultural. Empecé a hacer prácticas en El Adelantado de Segovia por mi vinculación familiar con la ciudad y finalmente me acabé quedando. Más tarde formé una empresa de comunicación junto a tres socios llamada Tabloide y decidimos ofrecer la expansión regional del Norte de Castilla en Segovia que salió adelante en 1992. Tiempo después me llamaron de la redacción central en Valladolid para que me incorporara en la sección de cultura.
Con el tiempo fui jefa de cultura y del suplemento del El Norte de Castilla. Fue una de las etapas en las que más feliz me sentía porque había luchado por eso toda mi vida. También suponía mucho esfuerzo porque pasaba 12 horas en la redacción y abandoné proyectos como la escritura. Ahora colaboro haciendo crítica de arte, literaria y cinematográfica durante la Seminci, un festival en el que me siento muy implicada y donde he sido jurado de la sección Castilla y León en corto.

Cada día el feminismo consigue llegar a más personas. El pasado 8 de marzo marcó un antes y un después en España y el mundo. ¿Cómo ve estos avances en la sociedad?

Estamos en un momento muy importante. Toda la campaña que arrastró el “Me too” y lo que supuso el 8 de marzo en España es un salto cualitativo, pero siempre hay que estar alertas. El machismo es algo arraigado en la sociedad. Es una herencia de siglos. Los hombres deberían ser feministas. Es preocupante que teniendo formación y estudios todavía pregunten por qué el feminismo es necesario. ¿No leen los periódicos? ¿No ven lo que está pasando?

En diciembre de 1992 fundó la edición de Segovia de El Norte de Castilla de la que fue co-responsable hasta que se incorporó en la redacción central de este en Valladolid. ¿Cómo se presentó esta oportunidad y por qué decidió formar parte de ella?

Cuando planteamos el proyecto de crear un periódico diferente que haría competencia al El Adelantado creyeron que estábamos locos y que no duraría ni dos meses. Sin embargo, ha cumplido 25 años. Esa etapa fue apasionante. Creamos un proyecto en una ciudad donde se abrieron nuevos caminos y estoy muy orgullosa porque provocamos que otros medios se pusieran las pilas. Le dimos peso a la opinión y a la información cultural y fueron años de muchísimo trabajo.

Ha coordinado el suplemento literario del periódico El Norte de Castilla, “La sombra del ciprés”. ¿Cómo fue la experiencia de llevarlo y por qué lo dejó?

Para mí ha sido apasionante formar parte de este proyecto que impulso el anterior director de El Norte, Carlos Aganzo. Aunque el periódico siempre ha dado importancia a la información cultural, mucha gente nos demandaba algo más específico, con espacio para tratar los temas en profundidad. Convocamos firmas nacionales y conseguimos un prestigio para la revista. Al año de salir nos dieron el premio Liber de los editores al Fomento de la Lectura, lo que fue un orgullo grande porque era un premio nacional.

Ha sido profesora de Redacción Periodística en la Universidad de Valladolid. ¿Cuándo decidió alejarse del mundo docente para centrarse por completo en el periodismo?

Comencé a dar clases en la Universidad cuando se implantaron los estudios de Periodismo en la Uva. Era profesora de Redacción Periodística y de Géneros Periodísticos y tengo que decir que me encantaba dar clases. Lo pasaba genial con los alumnos y disfrutaba poniendo mi experiencia a su disposición. Pero cuando me nombraron jefa de Cultura lo que además conllevaba ser responsables del suplemento literario, esto me absorbía por completo. Ahora participo en el curso de Cine de la Cátedra de la Uva.

Actualmente el mundo del periodismo está liderado por hombres. ¿Qué significa para usted ser periodista y mujer? ¿Ha encontrado dificultades para cambiar de trabajo o ascender de puesto?

No he encontrado dificultades por ser mujer. El hecho de no ascender, en mi caso, se debía a que no quería salirme de la información cultural. He tenido la suerte de trabajar en medios donde no me he sentido discriminada, pero vivo en el mundo y es lo que es. La sociedad es machista. En el Norte de Castilla hay muchas mujeres jefas, pero en otros medios tienen problemas para ascender.
Nunca he perdido la perspectiva de género. La tengo en mi ADN. Soy feminista desde niña. Recuerdo que cuando me decían que la mujer venía de la costilla de Adán me parecía una desigualdad. Y no tendría más de 4 años. En El Adelantado de Segovia durante los 80 me propusieron hacer una sección destinada a la mujer, pero yo no quería hacer moda ni nada parecido. Le propuse al director entrevistar a mujeres que se dedicasen a profesiones en las que habitualmente sólo hubiese hombres. Quería darle una visión feminista a la sección, y aceptó. La llamé “Mujeres Hoy” y publiqué un artículo explicando en que iba a consistir. La gente no daba crédito. Actualmente sigo contribuyendo como puedo. Pertenezco a la junta directiva de la asociación “Clásicas y modernas” cuyo objetivo es dar visibilidad a la mujer en el campo cultural.

Además de tener publicados cuentos y poemas en revistas especializadas como “Encuentros” ha escrito 2 libros: Serán distancia y Memoria del Límite. ¿En qué año los publicó y cuáles son los temas principales de ambos?

Soy muy lenta escribiendo porque necesito concentrarme. Por ello abandoné la primera línea de combate de periodismo. No puedo estar en la redacción y escribir poesía. Serán distancia es un libro en prosa y el segundo, Memoria del límite, fue un proyecto que hice con el fotógrafo Rafael Doctor, el primer director del MUSAC de León. El editor José Noriega me propuso escribir el libro y él elegiría al artista que me acompañaba. También he publicado cuentos en revistas y ahora estoy trabajando en un libro de relatos.

Actualmente trabaja en el ámbito de la opinión, ¿por qué decidió decantarse por ello y cómo explicaría esta rama del periodismo?

Empecé pronto por mi deriva cultural. Cuando opinas tienes que hacerlo con sentido y bien. Publicó una columna de opinión cada 15 días en El Norte de Castilla y trabajo como crítica. Debes tener un bagaje y una preparación diferente. Durante un tiempo hice crítica teatral en el Teatro Juan Bravo de Segovia, que era el buque insignia de los teatros regionales. Esa época me dio muchos contactos con el mundo de la escena. Siempre he estado en la realización de eventos.

Su tesis trata sobre la obra periodística de Carmen Martín Gaite. ¿Por qué escogió esta personalidad y qué le atrae más de sus publicaciones?

Carmen y yo no nos conocíamos. Como lectora, además de sus biografías había leído sus Cuadernos de todo. Sentía que tenía muchos puntos de conexión con ella. Yo también escribo y era una persona que siempre sentí muy cercana. Le hice una entrevista antes de que muriese y me di cuenta de que se conocía mucho su obra literaria pero no una faceta que yo también tengo y me toca de cerca: la crítica literaria, aunque ni a ella ni a mí nos gusta la palabra. Cuando salió Diario 16, una amiga que en ese momento era la jefa de cultura la llamó y empezó a colaborar en la sección de opinión. Afortunadamente sus reseñas estaban incluidas en libros y yo aporté inéditos de una publicación que había surgido entre varios escritores. Por eso hice la tesis. Fue muy interesante y disfruté el proceso.

Siempre ha intentado estar ligada al mundo cultural. ¿Qué otras actividades realiza o ha realizado en este ámbito?

En los 80 en Segovia participaba en Tertulia de los Martes, donde invitábamos a escritores a dar charlas. Por allí pasó todo aquel que fuera importante en el mundo de las letras españolas, el arte y el cine. Esto me puso en contacto con gente muy interesante siendo joven. Por ejemplo, tuve la oportunidad de entrevistar a Miguel Delibes mucho antes de caer enfermo. Ahora participo en el curso de cinematografía de la cátedra de la Universidad de Valladolid, coordino el Ciclo Cronistas del Siglo XXI para la Fundación Miguel Delibes y soy miembro del comité asesor de la Fundación Villalar.



2018-12


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