Coordinación: Montserrat Boix

Portada del sitioPolitica
Última actualización :
Sábado 28 de agosto de 2010
Estadísticas de publicatión :
1203 Artículos
465 Breves
176 Sitios Web
33 Autoras/es

Estadísticas de las visitas :
833 hoy
2644 ayer
3804170 desde el principio
Breves
El número de alcaldesas en España aumenta un 17% desde las municipales de 2003
26 de agosto de 2008
El número de alcaldesas aumenta un 17% desde las municipales de 2003 Así se desprende de los datos del Registro de (...)
 
Obama puede ser joven, pero hoy es tiempo de la mujer: Hillary ganó en New Hampshire
9 de enero de 2008
Por Leticia Puente Beresford/corresponsal CIMAC Nueva York Hillary Rodham Clinton ganó en New Hampshire. Cuatro de 10 (...)
 
Una mujer presidirá por primera vez el Parlamento nigeriano
7 de junio de 2007
La elección de Patricia Etteh como presidenta del Parlamento nigeriano coloca por primera vez a una mujer en este cargo. (...)
 
De la Vega destaca que 7.000 mujeres más serán concejalas tras el 27-M gracias a la Ley de Igualdad
31 de mayo de 2007
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, afirmó hoy que gracias a la Ley de Igualdad, (...)
 
El PSOE aportó casi la mitad de las concejalas de grandes ayuntamientos que ahora terminan su mandato
23 de mayo de 2007
El PP, se sitúa 10 puntos por debajo y sólo el 36% de sus concejales, en ciudades de más de 50.000 habitantes y (...)
 
La paridad como derecho
Por Alicia Miyares
10 de enero de 2007

Para poder hablar de una democracia plena no sólo han de cumplirse los criterios de voto individualizado, diversidad de partidos y periodos electorales, sino corregir también los fallos de representatividad. De ahí que el feminismo entienda la paridad como un derecho que asegura la representatividad proporcional de los sexos. La paridad garantiza el derecho civil de las mujeres a ser electas y también a representar políticamente a la ciudadanía. La paridad no es una concesión a la representatividad de las mujeres que dependa del voluntarismo de los partidos políticos, es un derecho que no puede ser alterado dependiendo de las circunstancias políticas exactamente igual que el derecho al voto y por ello debe ser registrado como derecho constitucional de las mujeres. Sin embargo, podemos constatar la resistencia a la admisión de este derecho cuando sólo unos partidos suscriben las cuotas de representación de las mujeres y otros las niegan formalmente. Estamos aún lejos de un Pacto de Estado en torno a los derechos de las mujeres.

Palabras-clave: paridad, derecho civil, mujeres, partidos políticos

En el acceso al poder político, mujeres y varones ostentan posiciones divergentes de representatividad. El poder político es detentado mayormente por varones. Según datos de la Unión Interparlamentaria (UIP), a fines de 2005 las mujeres parlamentarias en el mundo representaban el 16,1 por ciento del total. En el continente americano, son el 18,3 por ciento, siendo Cuba Y Costa Rica quienes se sitúan a la cabeza, con el 36 por ciento y el 35,1 por ciento, respectivamente. Las mujeres ocupan el 16,2 por ciento de los escaños en los parlamentos del África Subsahariana, mientras que en Asia alcanzan el 15,8 por ciento, en el área del pacífico, y en los países árabes, las mujeres son un 8,2 por ciento. Si tomamos los países que conforman el G-8, Estados unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Francia, Japón, Italia y Canadá, los datos son bastante desalentadores, exceptuando a Alemania con un 33 por ciento de mujeres en el Parlamento. El promedio de los otros países del G-8 es de el 13,6 por ciento, por debajo de la media mundial de el 16 por ciento de mujeres: Canadá el 21 por ciento, Reino Unido el 18 por ciento, Estados Unidos el 15 por ciento, Francia el 13 por ciento, Italia el 11,6 por ciento, Rusia el 10 por ciento y Japón el 7 por ciento. Por otra parte, para situar el debate del multiculturalismo conviene tener presente que hay una serie de países en donde la mujeres no alcanzan el estatus de sujetos políticos ya que su representatividad es del 0 por ciento, es el caso de Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Yemen. [1]

No es posible identificarse con una plena ciudadanía si los fallos de representatividad de las mujeres son tan notables como los descritos. El nimio porcentaje de mujeres a escala mundial en las instituciones representativas y la dificultad de las mujeres para consolidar el liderazgo en aquellos países que ofrecen datos aceptables de representatividad son indicadores exactos de una ciudadanía deficitaria de las mujeres. Así pues, para poder hablar de una democracia plena no sólo han de cumplirse los criterios de voto individualizado, diversidad de partidos y periodos electorales, sino corregir también los fallos de representatividad. De ahí que el feminismo entienda la paridad como un derecho que asegura la representatividad proporcional de los sexos. La paridad garantiza el derecho civil de las mujeres a ser electas y también a representar políticamente a la ciudadanía. La paridad no es una concesión a la representatividad de las mujeres que dependa del voluntarismo de los partidos políticos, es un derecho que no puede ser alterado dependiendo de las circunstancias políticas exactamente igual que el derecho al voto y por ello debe ser registrado como derecho constitucional de las mujeres. Sin embargo, podemos constatar la resistencia a la admisión de este derecho cuando sólo unos partidos suscriben las cuotas de representación de las mujeres y otros las niegan formalmente. Estamos aún lejos de un Pacto de Estado en torno a los derechos de las mujeres.

Para el feminismo político la adecuada regulación democrática pasa por un consenso ético- político en torno a la relación entre los sexos y en las instituciones en que se inscriben -representativas, formales y socializadoras-, sin que se vean alteradas por los cambios de gobierno. Sin este mínimo consenso la posición de las mujeres se halla en una situación de negociación permanente. Cuando las definiciones de libertad y de igualdad son restrictivas, en el sentido que comprometen aspectos parciales de la realidad, la posición de las mujeres siempre es cuestionada. Difícilmente se produce el acuerdo en torno a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres (aborto, entre otros), la violencia sexual, la pornografía, la prostitución, las medidas de “contratación preferencial”, la denuncia de prácticas culturales vejatorias, la imagen devaluada de las mujeres en los medios, etc. Y esta falta de acuerdo produce un deterioro en cómo vivimos la ciudadanía las mujeres no así los varones. Sobre las mujeres se polemiza: qué seamos, qué queremos, qué nos cabe esperar está continuamente en disputa.

La paridad, así pues, contribuye a la normalización de la vida civil de las mujeres. Ahora bien, no sólo apunta a cambios cuantitativos, más mujeres allí donde no las hay, sino que necesariamente introduce o debe introducir cambios cualitativos, esto es, resquebrajar identidades normativas y culturales construidas a partir de las normas y estereotipos sexuales. La paridad, como todo derecho, obliga. Por ello, las mujeres y los varones que compartan el ideal de paridad no pueden hacer de ésta una mera cuestión cuantitativa y a la hora de tomar decisiones que afectan a rasgos valorativos y normativos de la relación entre los sexos inclinarse por la costumbre, la tradición, el estereotipo sexual o incluso la religión.

Contra la paridad se argumenta, desde diversos registros, que en realidad “las mujeres no desean el poder”, que en realidad las mujeres preferimos “hacer otras cosas”. Varios hechos socavarían este estereotipo comportamental : el hecho de que sean las mujeres las que asumen las obligaciones familiares es un fuerte impedimento para obtener y desempeñar cargos políticos; el hecho de que las mujeres sean excluidas de ocupaciones tradicionalmente masculinas que en muchas ocasiones son plataformas para desarrollar una carrera política; el hecho de que una mujer no pueda conferir poder a otra lo que convierte el poder de las mujeres en inestable; el hecho de que las mujeres se hallen fuera de las redes de influencia. Así pues, las mujeres no eligen “no desear el poder”, sino que es más bien la injusticia sexual la que coarta el acceso al poder de las mujeres.

En el análisis de las instituciones formales, representativas y socializadoras es donde encontraremos el origen de la desigualdad y de los modos de opresión que terminan por afectar todo nuestro desarrollo vital. En el caso de las mujeres, la desigualdad procede de la carencia de poder, pero también de un déficit absoluto de autoridad. El poder, así pues, tiene un objetivo velado y poco explicitado: sostener los criterios de autoridad indispensables para dar sentido a la realidad. El poder asegura el sostenimiento de una determinada autoridad, de ahí que las fracturas en el poder, si el cambio es lo suficientemente radical, conlleven cambios sustanciales de sentido normativo respecto de la realidad. El feminismo político propone este cambio de sentido en la toma de decisiones para llevar a término un cambio ulterior en la escala normativa de la sociedad. De ahí que el poder de las mujeres en los espacios públicos se someta continuamente a interrupciones. El ejemplo más evidente es el poder político.

RADIOGRAFÍA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS [2]

Aptdo. I: PRESENCIA DE MUJERES

En los siguientes apartados se analizan los datos de participación de las mujeres en el Congreso de los Diputados. No sólo se toma como indicador los datos de participación y presencia de mujeres en la Cámara, sino que se analizan los datos de permanencia de las mujeres en esta institución, esto es, cuál es el tiempo de permanencia de las mujeres en comparación con los varones, ya que la permanencia en esta u otra institución sirve, a todo efecto, como indicador de cuál es la consolidación real del liderazgo de las mujeres.

CONGRESO DE DIPUTADOS

VIII LEGISLATURA (2004-2008)

VII LEGISLATURA (2000-2004)

La diferencia en la representación de las mujeres de acuerdo a los distintos partidos políticos nos lleva necesariamente a hablar de las cuotas de representación de las mujeres, ya que en la radiografía del Congreso comprobamos que el Grupo socialista mantienes criterios paritarios, no así el Grupo Popular que se mueve en una cuota de representación de las mujeres del 25 al 28%, o como en el caso de los partidos minoritarios que no alcanzan en absoluto los criterios de representación de las mujeres. Tomando como exponente los dos partidos mayoritarios, G. Socialista y G. Popular, la diferencia en la representación se debe a que si bien el Partido Socialista admite formalmente la paridad no así el Partido Popular que la denuncia formalmente.

Aptdo. II: CUOTAS DE REPRESENTACIÓN DE LAS MUJERES Y PARIDAD

En 1988 el PSOE aprueba en su Congreso la cuota del 25%. Esta cuota fue ampliada al 33% en el 33 Congreso de 1994. En 1997 el PSOE aprobó la democracia paritaria al tiempo que se reconocía la contribución del pensamiento feminista al pensamiento socialista. El establecimiento de la cuota aumentó la representación parlamentaria de las mujeres socialistas a partir de 1989. Para el caso del PP (Partido Popular) este aumento se produce a partir del año 93, aunque el PP no ha sido favorable a cuotas de representación de las mujeres, pero la apuesta del PSOE, primero por las cuotas y después por la paridad, ha forzado la dinámica del grupo popular a una mayor presencia de las mujeres. Se puede constatar gracias a las cuotas un significativo aumento de representación femenina en el poder legislativo. En el siguiente gráfico tenemos una muestra significativa de cómo ha sido la evolución de la presencia de las mujeres en el Congreso de los Diputados en las ocho legislaturas. Podemos comprobar como se produce un aumento significativo de la presencia de las mujeres a partir de la legislatura 93-96.

Aptdo. III: CONSOLIDACIÓN DE LIDERAZGO: “los varones son insustituibles, las mujeres somos intercambiables”.

La presencia de mujeres en el Congreso de los Diputados no asegura en absoluto la consolidación de liderazgo de las mujeres. Los datos a tener en cuenta son los siguientes:

- El 60% de mujeres sólo está una legislatura en el Congreso.
- El 47 % de varones sólo está una legislatura en el Congreso.

- Un 23 % de varones han estado tres o más legislaturas en el Congreso.
- Sólo un 2,6 % de mujeres han estado tres o más legislaturas en el Congreso.

- El promedio de permanencia de los varones en general es de 8, 10 años.
- El promedio de permanencia de las mujeres en general es de 5,2 años.

Los datos hacen buena la afirmación de que en política “los varones son insustituibles y las mujeres somos intercambiables”.

A partir de la legislatura 93-96, que es cuando tímidamente comienzan a incorporarse cuotas de representación de las mujeres, la posibilidad de permanecer sólo una legislatura aumenta también. Según han ido aumentando las cuotas de representación femenina ha ido disminuyendo el tiempo que las mujeres permanecen en sus cargos. Mientras las mujeres eran excepción en el congreso permanecían más debido a que estaban más ligadas al poder orgánico de los partidos.

Una de las posibles trampas de la paridad es hacer la renovación por la vía de las mujeres, como afirma la ex diputada Balletbó “Los responsables de los partidos políticos buscan mujeres profesionales a las que alquilan durante una legislatura y luego les dicen adiós. La mayoría de los independientes son mujeres. Cuando las cambian, no tienen ningún lío en el partido porque ellas no cuentan con quien las defienda. Y además, ellos quedan bien porque han renovado las listas”.

En el actual Congreso de los diputados de las 126 Diputadas, 79, esto es el 63%, son nuevas en esta legislatura. Si añadimos que es posible que un alto porcentaje sólo esté esta legislatura apenas si damos tiempo a que las mujeres tomen contacto con su nuevo cargo y acumulen experiencia. Por el contrario en el caso de los varones sólo el 44% han llegado al Congreso en esta legislatura.

En la Comparativa de la consolidación de liderazgo de las mujeres en los grupos de la Cámara comprobamos que los datos son similares:

NIVEL ACADÉMICO DE LAS DIPUTADAS

PORCENTAJE DE MUJERES POR COHORTES DE EDAD

EXPLICACIÓN POR TRAMOS DE EDAD

COHORTE 1940-49 (MUJERES ENTRE 65 Y 56 AÑOS)

De las 23 diputadas que componen este tramo de edad 15 de ellas, el 65%, han desempeñado cargos de responsabilidad ejecutiva o representativa. Encontramos ex-ministras, senadoras, diputadas autonómicas, consejeras de autonomía, tenientes de alcalde.... Claramente han sido cooptadas para desempeñar estos cargos por prestigio, militancia o simpatizar con el partido que en un momento dado las reclama para ocupar estos cargos de responsabilidad ejecutiva y representativa. Sólo 3 parece que han combinado estos cargos de responsabilidad ejecutiva y representativa con cargos orgánicos en la estructura del partido, bien han llegado a estos cargos porque previamente se encontraban en la estructura orgánica del partido o bien una vez accedido al cargo se comprometieron orgánicamente con el mismo. [3]

De las 23 diputadas sólo 6 han desempeñado cargos orgánicos dentro de las estructuras de los partidos (secretarias, vocales de ejecutiva o miembros de los comités federales...). Tres de ellas, como expuse, también han desempeñado tareas ejecutivas.

COHORTE 1950-59 (MUJERES ENTRE 55 Y 46 AÑOS) Representan el grupo más numeroso del Congreso del los Diputados: el 41% de nuestras diputadas se encuentran en este tramo de edad. De un total de 52, 36 de ellas, el 70%, han ocupado cargos ejecutivos o representativos. 24 de las diputadas que componen este tramo de edad desempeñaron o desempeñan cargos orgánicos en los partidos formando parte de las ejecutivas locales, regionales o nacionales. Con respecto al tramo de edad anterior comprobamos que el compromiso orgánico con el partido en el que se hallan inscritas es casi el doble, del 26% al 46,15%, lo que debería redundar en una mayor garantía de permanencia de las mujeres en el Congreso, pero no parece ser así. Me remito al hecho ya expuesto en este documento de que el 60% de las diputadas españolas sólo logran permanecer una legislatura en el Congreso.

COHORTE 1960-69 (MUJERES ENTRE 45 Y 36 AÑOS)

Lo más significativo de este tramo de edad, formado por 31 mujeres, es que comienzan a tener representación parlamentaria las mujeres vinculadas o procedentes de las organizaciones juveniles de los partidos en las que han desempeñando diversos cargos orgánicos. Disminuye el porcentaje de mujeres (al 60%) que han desempeñado cargos representativos o ejecutivos.

COHORTE 1970- 79 (MUJERES ENTRE 35 Y 26 AÑOS)

En este tramo de edad se produce la inversión entre mujeres que han desempeñado cargos representativos o ejecutivos, el 44,4%, y mujeres que se hallan inscritas en las estructuras orgánicas de los partidos, el 66%. El criterio de elección por parte de los partidos políticos para cubrir este tramo de edad parece decantarse por la militancia activa. De las 8 diputadas que anteriormente habían desempeñado cargos representativos o ejecutivos la mayor parte parece haber estado previamente en la estructura orgánica de los partidos o proceder de las organizaciones juveniles de los mismos [4]. Del 66 % de las diputadas que se hallan inscritas o desempeñaron diversas tareas en las estructuras orgánicas de los partidos la gran mayoría proceden de las organizaciones juveniles.

PERFIL DE DIPUTADA

A día de hoy, si hacemos un retrato robot de la diputada española cumpliría los siguientes rasgos: casada, 48 años, licenciada en Derecho que previamente habría desempeñado un cargo representativo o ejecutivo.

 
Post Scriptum :
Alicia Miyares es Doctora en Filosofía. Forma parte del Consejo Rector del Instituto Asturiano de la Mujer y es secretaria de la Asociación Española de Filosofía “Maria Zambrano”. Sus líneas de investigación se centran en los aspectos sociales, políticos y morales del siglo XIX y su repercusión en la historia del feminismo, el feminismo como filosofía política y los problemas de la democracia actual y su perfeccionamiento. Es autora de los libros Nietzsche o la edad de la comparación (2002) y Democracia feminista (2003)


Artículos de esta sección
  1. La paridad no era esto
    27 de julio de 2004

  2. Mujer y Poder
    6 de marzo de 2005

  3. Las socialistas portuguesas protestan por su escasa presencia en el Gobierno
    21 de marzo de 2005

  4. Paridad en acción
    26 de marzo de 2005

  5. Mujeres y liderazgo político. Investigación de Nikki Craske en Mexico
    29 de abril de 2005

  6. Las mujeres de Kuwait logran por fín el derecho al voto
    17 de mayo de 2005

  7. Se nota la política de las mujeres
    15 de junio de 2005

  8. La representación de las mujeres y la lucha por la paridad, aproximación histórica
    1ro de julio de 2005

  9. Pactos entre mujeres
    20 de julio de 2005

  10. Chile: estudio sobre liderazgo femenino
    19 de agosto de 2005

  11. Listas electorales paritarias: el trasfondo de la cuestión
    3 de octubre de 2005

  12. Iguales en política. Feminizar la política, feminizar IU
    15 de noviembre de 2005

  13. Chile: Las mujeres de Bachelet
    11 de marzo de 2006

  14. Presencia y representación: las formas complejas de la vida política
    14 de junio de 2006

  15. "Ética y política". Miradas de mujeres comprometidas en la ciudandanía"
    10 de junio de 2006

  16. Madrid: una alcaldesa por cada seis alcaldes
    24 de diciembre de 2006

  17. La paridad como derecho
    10 de enero de 2007

  18. La paridad en el Consejo, misión imposible
    14 de enero de 2007

  19. Soledad Murillo, Secretaria de Estado de Igualdad felicita a Miguel Sebastián por la inclusion de mujeres feministas en la lista de su candidatura en Madrid
    26 de enero de 2007

  20. Un año de gobierno paritario en Chile
    30 de abril de 2007

  21. El voto de las mujeres
    21 de mayo de 2007

  22. Las mujeres representan sólo el 23% de los cargos ministeriales en los países de la UE
    19 de mayo de 2007

  23. Chile: mujeres y política. El caso de Michelle Bachelet
    18 de julio de 2007

  24. Los hombres están en política; las mujeres pasan por ella
    5 de noviembre de 2007

  25. ¿Qué pasa con Hillary?
    27 de enero de 2008

  26. Ley de Igualdad: el Tribunal Constitucional avala la obligación de establecer listas electorales paritarias
    29 de enero de 2008

  27. Trampas en las listas con la paridad
    1ro de febrero de 2008

  28. La Ley de Paridad no discrimina a ningún sexo, según el Constitucional. Principales argumentos de la sentencia.
    2 de febrero de 2008

  29. No saldrá Eva de la costilla de Evo
    13 de febrero de 2006

  30. De la identidad de la ciudadanía. Transformaciones en el imaginario político feminista
    18 de octubre de 2005

  31. La ONU crea una web para el fortalecimiento de la gobernabilidad con enfoque de género y la participación política de las mujeres en el ámbito local
    3 de septiembre de 2006

  32. Mujeres al Timón en la Función Pública (Manual de Liderazgo Social)
    13 de octubre de 2005

  33. Chisholm, la primera candidata
    23 de febrero de 2008

  34. Ellos tienen apellidos; ella es Soraya
    5 de abril de 2008

  35. La participación de la mujer en los países de tradición islámica
    6 de abril de 2008

  36. Políticas para otra política
    15 de abril de 2008

  37. Políticas. Mujeres protagonistas de un poder diferenciado.
    15 de abril de 2008

  38. Sarah Palin, ¿un nuevo feminismo?
    14 de septiembre de 2008

  39. Del dicho al hecho: manual de buenas practicas para la participacion de mujeres en los partidos políticos latinoamericanos
    10 de octubre de 2008

  40. Los partidos y las candidaturas de mujeres en Chile: análisis de las elecciones muncipales 2008
    8 de diciembre de 2008

  41. Su ropa, su peinado y su historia familiar. ¿Por qué se cuestiona a las mujeres en política sobre su aspecto o vida personal?
    20 de enero de 2009

  42. ¿Dónde estaban los esposos del G-20?
    4 de abril de 2009

  43. La paridad en los ayuntamientos españoles, un reto pendiente.
    26 de agosto de 2009

  44. Participación política de las mujeres en Costa Rica
    7 de septiembre de 2009

  45. 250 millones de mujeres en la UE. ¿Ninguna de ellas es lo bastante buena?
    15 de agosto de 2008