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He encontrado esta entrevista que plantea el tema con claridad:

Casi todos los cuentos tradicionales están cargados de estereotipos sexistas que enseñan a los niños y niñas cómo deben comportarse a su sexo. Suelen incorporarse de forma inocente, ingenua e incluso divertida y, por eso, pasan desapercibidos a madres, padres y personal docente. Es lo que hemos visto siempre, lo que se relataba en los cuentos que nos leían y el reflejo de la realidad desigual que nos rodea. Los tenemos asumidos y asimilados como algo normal, producto de nuestra propia cultura machista. No es casualidad que en los cuentos las brujas aparezcan como figuras malvadas y los magos como seres inteligentes y buenos; que los príncipes valientes salven a las princesas sumisas; que la figura de la maldad se represente por madrastras (en femenino); que los niños siempre tengan que ser valientes, emprendedores, mientras que las niñas sean simples, bonitas, temerosas, obedientes… Antonia y Dori Santolaya

Y un texto escrito por una estudiante hace ya bastantes años y que ha recuperado Educando en Igualdad, que es un verdadero lujo.

Aquí lo transcribo:

PROPUESTA DE FICCIÓN

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!Hola a todos! Soy Corn, el hada de todos los cuentos. Soy la personita que pone en los cuentos la fantasía. Esta vez no sé cómo, pero sólo había desorden, y ahora mismo lo explico.

Camilo José Cela, sí , no se extrañen, el famoso escritor que en 1989 recibió el PREMIO NOBEL DE LITERATURA, pensó en hacer un cuento infantil. Quería que una joven (Bramante), fuera una sirvienta de tantas, pero en ese mismo momento la joven pintada en la hoja salió al mundo real. Era un dibujo que podía hablar, andar, correr,……, aunque en aquel momento empezó a protestar.

– !Estaría bueno!. Solamente nos mencionáis en los cuentos cuando hay que hacer alguna tarea del hogar.

– Esto es una imaginación, porque no puedo estar hablando con un personaje de ficción. Respondió asombrado Camilo.

– Bueno, la verdad es que no soy la única que puedo protestar por …………. !!Crash!! de repente aparecieron Blanca Nieves, Cenicienta, la Bella Durmiente y la jovencísima Caperucita Roja.

– ¡Hola Bramante! – Saludaron las cuatro jóvenes.

– ¿También vosotras vais a protestar por vuestro papel en los cuentos? – preguntó Camilo asombrado, ya que no le pasa esto a uno todos los días.

– La verdad es que no podemos negarlo. Insistió Blanca Nieves.- yo no estoy muy satisfecha con mi papel, tengo que hacer las tareas del hogar de los enanitos, además de que no son muy limpios tengo que cuidar de su casa mientras que están de vacaciones.

– ¿Pero al final no te casas con un príncipe? se oyó la voz de Camilo.

– ¿Un príncipe?. !Ese es un vago!. Quiere que haga la comida, le lavé la ropa y lo peor es que trabaja en el anuncio de Profidén. Terminó Blanca Nieves.

No se oyó ningún ruido durante unos instantes hasta que el silencio lo rompió Cenicienta.

– Bueno, ahora soy yo la que protesta. Soy la sirvienta de mi propia casa, solamente oigo: “Cenicienta, lava la ropa, prepara la cena para veinte, friega el suelo, haz esto, haz lo otro”. ¡No paro ni un momento!

– ¿Y el príncipe?. Tu no tendrás ningún problema. preguntó Camilo.

– No, he vuelto a mi casa porque el príncipe no ganaba para zapatos, ya que todos los días perdía uno en los jardines de palacio. Además, el Hada madrina se ha cansado y se ha jubilado.

– Graves problemas los vuestros.

– ¿Y de mí, qué pasa? – preguntó Caperucita.- Yo tengo que llevar la comida a mi abuela, como se la come el lobo tengo la orden de preparar aún más, le limpio la casa, reparo el techo que lo tiene lleno de goteras; !!y aún soy una niña!!.

– Todos mis problemas están reunidos en los que han explicado mis amigas, aunque sólo quiero saber una cosa, ¿ por qué somos las mujeres las que trabajamos en la casa?- preguntó la Bella Durmiente.

Camilo José Cela no pudo explicarles nada, pero esta conversación tuvo mucha importancia, ya que los cuentos llegaron a tener cambios, como, Blanca Nieves que ahora es una obrera en una mina, Cenicienta es la presidenta de una empresa de banca, la Bella Durmiente es piloto de aviones y Caperucita, un poco más crecidita, es albañil; tampoco hay que olvidar que Bramante es una de las mejores escritoras.