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Necesidad de Políticas Públicas de Usos Sociales del Tiempo

Por Imma Moraleda

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Comparecencia de Imma Moraleda, Concejala de los Nuevos Usos Sociales del Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona, ante la Subcomisión del Congreso de los Diputados que analiza la conciliación de la vida laboral, familiar y personal.


Quiero comenzar mi intervención explicitando que voy a enumerar una serie de cuestiones que escenifican la necesidad de desarrollar, por parte de las distintas administraciones - estatales, autonómicas y municipales - Políticas Publicas de Usos Sociales del Tiempo.

Primero:

En el panorama actual en el que nos encontramos, los datos corroboran, de forma fehaciente, cómo el tiempo de las personas queda sumamente reducido frente al tiempo que deben dedicar al trabajo y a las tareas domesticas y de cuidado de las personas.

Y ya sabemos, porque todos los estudios estadísticos así nos lo confirman, que las mujeres, tal como dice la socióloga Maria Ángeles Durán, nacen con el tiempo “expropiado” porque los hombres se apropian de su tiempo, al no asumir las tareas de cuidado de las personas y domésticas.

Según la Encuesta de Población Activa del INE, con datos difundidos el 31 de mayo de 2006:

- La mitad de los padres con empleo confía el cuidado de las criaturas menores de 15 años a la madre (50,13%)
- Y sólo 11 de cada 100 mujeres con trabajo remunerado hace lo mismo con el marido (11,7%).
- Hay 2,8 millones de personas cuidadoras, de las que 1,8 millones son mujeres.

Esto, dejando aparte el hecho de que todas las encuestas y estudios ponen de manifiesto desde hace muchos años un dato que persiste siempre en la misma proporción, independientemente de la población donde se realice: en nuestro país el tiempo que las mujeres dedican al trabajo domestico no remunerado triplica el tiempo que dedican los hombres. (En Barcelona este tiempo se sitúa en 22horas/semana las mujeres frente a 6,51 horas / semana los hombres).

Segundo:

• Los datos relativos a la salud de las personas, en cuanto a estrés y ansiedad, son preocupantes y nos indican que las personas no sienten como propia la gestión de su tiempo. Porque cuando se habla sólo de horarios sucede que, tal como pusieron de manifiesto varias de las personas expertas, que estuvieron presentes en el Congreso Internacional que sobre Usos del Tiempo organizamos en Barcelona a finales de mayo, no se tienen en cuenta aspectos tan importantes para la salud como los ritmos circadianos de las personas o las horas de luz de cada país, y, por supuesto, se sigue situando el trabajo, y sus horarios, como centro de nuestra vida lo que, además de contribuir a esa sensación de poco control personal de la gestión del tiempo propio, produce desequilibrios y desigualdades entre hombres y mujeres.

Así, tal como explica Lucia Artazcoz en sus diferentes estudios relacionados con la salud laboral y el género, compaginar vida laboral y familiar tiene un coste para las mujeres - pero no para los hombres - en términos de salud que se hace evidente no sólo en indicadores de salud física y conductas relacionadas con la salud, sino también en indicadores de bienestar psicológico. Tal como podrán observar en la Tabla 1 de la página 15 del estudio “El estrés en una sociedad instalada en el cambio” de Lucía Artazcoz y colaboradores, que les dejo junto a la otra documentación que les he traído. (La prevalencia de los síntomas psicosomáticos: dolor de cabeza, dormir mal, sensación continua de cansancio, tensión, irritabilidad, etc, es siempre mayor en las mujeres, así por ejemplo los dolores de cabeza dicen sufrirlo un 21,3% de mujeres frente a un 10% de hombres).

Además, las elaboradoras de estos estudios sobre género y salud laboral nos muestran que es importante tener en cuenta que el impacto negativo en la salud por la compaginación de la vida laboral y familiar se limita, fundamentalmente, a las trabajadoras de las clases sociales más desfavorecidas. Desde el punto de vista sanitario debe destacarse que conductas saludables como la práctica de ejercicio físico en el tiempo libre o dormir un número suficiente de horas se ven limitadas por la sobrecarga y las dificultades que supone compaginar vida laboral y familiar.

Podría decirse que estas mujeres “financian” la conciliación con su propia salud. Estos datos cuestionan, además, las políticas de conciliación o de familias numerosas basadas en beneficios económicos fijos que no tienen en cuenta la situación económica de la unidad familiar. Sobre todo esto también les dejo otro estudio sobre “Genero, trabajos y salud en España”, elaborado, también por Artazcoz y colaboradoras.

Y, por supuesto, todo ello se ve corregido y aumentado, cuando se estudia la situación de las mujeres responsables de hogares mono-marentales.

En este Congreso, que les acabo de mencionar, quiero reseñarles que han participado 240 personas procedentes de 7 países de la Unión Europea - España, Francia, Italia, Reino Unido, Finlandia, Holanda y Alemania - y de 9 Comunidades Autónomas de España, con una amplia representación, tanto del ámbito de la investigación y del ámbito académico, como del político, agentes sociales, y profesionales de las administraciones públicas locales. Algunas de sus conclusiones las mencionaré más adelante porque, creo, son indicativas de hacía donde debemos de dirigir nuestros esfuerzos.

Además, en nuestro país, con la llegada de la democracia se produce una incorporación masiva de las mujeres a puestos de trabajo remunerados, mientras que, por contra, los hombres no se incorporan a los trabajos de cuidado de las personas ni de asunción de los trabajos domésticos. Esta discriminación en el uso del tiempo que se produce, cuando, insisto, el tiempo de trabajo se sitúa en el eje de la organización de los tiempos de las personas, conlleva que se produzcan, entre otras cosas, situaciones de baja natalidad, dado que las mujeres han entendido la importancia de la autonomía económica para la consolidación de sus derechos y de la paridad en nuestra sociedad. Y a esto hay que añadir la no existencia de lo que llamamos el 4º pilar del estado del bienestar, es decir, una falta de servicios, que favorezcan además la paridad, y que ha sido un factor de influencia decisivo para que se produjera esta baja natalidad.

El índice de natalidad es, como ya deben conocer, de 1,34 hijos/as por mujer en 2005 y era de 1,16 hijos/as en 1996, mientras que el índice de fecundidad de la Unión Europea es 1,5 hijos/as por mujer, según los datos provisionales del INE en junio de 2006 del Movimiento Natural de la Población.

Tercero:

Otro de los cambios sociales que ha contribuido a la percepción del tiempo como algo no controlable ha sido la irrupción de las TIC. Porque estas tecnologías están acompañadas, todavía, de unos valores de cultura empresarial que priman como eficiencia la presencia física en el lugar de trabajo, en vez de primar la consecución de los objetivos marcados. Un dato que pone en evidencia este valor tan presente en la cultura empresarial es que en nuestro país el personal directivo trabaja una media de 52 horas semanales, lo que nos sitúa muy por encima de países como Japón, que tienen tan profundamente arraigado el valor del trabajo. En nuestro país estamos comenzando, en estos momentos, a ver los primeros ejemplos de como pueden ponerse, estas tecnologías, al servicio de las personas, fomentando el ahorro de tiempo, de desplazamientos y, por tanto, el aumento de beneficios para las empresas. Luego, volveré a referirme específicamente a ellas.

Cuarto:

Tenemos datos de cómo el tiempo de las personas y de las ciudades están disociados, tal como podrán observar, y podemos comentar, seguidamente, en el estudio de tendencias que el Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos ha realizado por encargo de la Concejalía de los Nuevos Usos Sociales del Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona, de la que soy titular. Este estudio, que es un estudio de tendencias, abarca desde el año 1985 al 2000 y, en estos momentos, estamos a punto de dar a conocer los que atañen hasta el 2005.

Algunos de los datos que creo importante reseñar, para el motivo que nos ocupa y porque pueden ser extrapolables a muchas de las ciudades y municipios de este país, son:

1. La ciudad real se amplía. La ciudad y el espacio metropolitano se entrelazan debido a la dispersión de la vivienda, de la población y de las actividades, al tiempo que crecen las tramas de relación urbana y hay una especialización funcional y social del territorio.

2. Aumentan los tiempos de desplazamientos al trabajo (por ejemplo, en el 95 la media se situaba en 24,30 minutos. En el 2000 estaba ya en 25,44 minutos por trayecto, lo que nos lleva a saber que en desplazamientos al trabajo las personas emplean una media de 50,88 minutos al día, o, lo que es lo mismo, 254,4 minutos a la semana).

3. La ciudadanía valora cada vez más la proximidad de los servicios para tener más tiempo personal. Así, el porcentaje de personas que compran en el propio barrio ha pasado del 40,9%, en el año 1985, al 50,9% en el 2000, mientras que el porcentaje de quienes compran indistintamente (en el barrio o en otra parte de la ciudad) ha bajado del 29% en el año 1985 hasta el 18% en el 2000.

4. También, y en consonancia con el aumento en la percepción del tiempo libre como un bien escaso que en estos momentos se sitúa en el 34% de la ciudadanía de Barcelona, las personas que prefieren hacer en el barrio las actividades de ocio han pasado de un 6,2% en el 85 al 19,4% en el 2000.

5. Ha quedado patente que el uso del tiempo en la ciudad no es homogéneo, varía por grupos sociales definidos por tres elementos: actividad, sexo y edad.

Estas tendencias nos reafirman el hecho de que: Las ciudades no están pensadas desde el tiempo de las personas. Su urbanismo y la planificación de sus servicios, públicos y privados, desde el transporte hasta los centros de información y gestiones, pasando por los distintos servicios técnicos de asistencia, están concebidos desde la perspectiva de la organización social del siglo XIX, o, como máximo, a la de la primera mitad del siglo XX.

Quinto:

Tal como se puso de manifiesto en el estudio “El Mercado de Trabajo Nocturno de Barcelona”, hay muchas personas, hombres y mujeres, que trabajan en horarios no estándar para que el estado del bienestar pueda existir. Se trata exactamente, en Barcelona, de 55.000 personas, un contingente superior al de todas las personas que trabajan en el sector de la construcción (47.000) y al que trabaja en el sector financiero (bancos, cajas y seguros) que son 44.000. Me gustaría reseñar que de este contingente de personas, el 26% están ocupadas en la Hostelería, el 18% en la Sanidad, el 14% en Transportes y Comunicaciones, el 11% en la Industria y el 10,5% en los Servicios Recreativos.

Este estudio lo encargamos a un equipo de la Universidad Autónoma y a la sociedad Barcelona Activa. Se elaboró en el 2003 y sólo tres ciudades en el mundo han realizado un estudio similar.

Todo ello nos sitúa en un escenario donde el estado del bienestar, también depende de que muchas personas trabajen en “horarios no estándar”. Un ejemplo de ello serían las experiencias de carga/descarga silenciosa nocturna que conlleva un mayor esponjamiento del tráfico diurno, una aminoración de los problemas de aparcamiento, una mayor puntualidad en el abastecimiento de los productos, etc. Y que estamos llevando a cabo en Barcelona.

Así pues, contra la percepción que comienza a instaurarse en nuestro país de que en el resto de Europa las personas sólo trabajan hasta las 5 de la tarde, la realidad es que las ciudades funcionan 24x24. Una ciudad como París tiene a 1 de cada 3 personas asalariadas trabajando en horarios no estándar. La diferencia es que las jornadas en nuestro país son extensivas, en lugar de intensivas. Entendiendo por intensivas, concentradas en una sola parte del día. Una vez más nos topamos con esa cultura empresarial que sigue primando la presencia, en lugar de la consecución de objetivos.

Cuando se entiende el tiempo y su gestión como un derecho de las personas y se prima el trabajo por objetivos, las políticas para armonizar los tiempos familiar, laboral y personal se conciben como por ejemplo en Holanda donde hace seis años se aprobó una ley que regula los horarios laborales y que permite elegir a las personas que trabajan la cantidad de horas al día que quieren trabajar. Permite trabajar 4 ó 3 días a la semana, ó permite, también, trabajar 6 horas diarias. Y lo más significativo es que aunque el salario disminuye las diferencias no son importantes. Trabajar 3 días a la semana cuesta sólo 200 euros menos al mes en el sueldo.

Estas son algunas de las razones y hechos por los que creemos que hay que pensar más allá de los horarios. Hay que pensar en el tiempo de las personas. Las administraciones tenemos la obligación de, en la medida de lo posible, adelantarnos a las necesidades de las personas. Y, en estos momentos sabemos que el tiempo - su uso, su gestión - está mal distribuido. Hay que situar el tiempo de las personas en el centro de un nuevo modelo de articulación social. Hay que pensar en términos de Políticas Publicas de los Usos Sociales del Tiempo, si queremos trabajar para que las personas tengan un mayor bienestar y poder conseguir un mayor grado de desarrollo económico y social.

En Barcelona, como en muchas ciudades europeas, algunos de cuyos representantes hemos reunido en nuestra ciudad en el reciente congreso internacional que ya les he mencionado, hemos puesto en marcha una concejalía para desarrollar estas políticas de usos sociales del tiempo. ¿Por qué hemos llegado a ello? Porque nuestra ciudad ha cambiado en estos últimos 25 años.

En primer lugar, le hemos dado la vuelta al tejido industrial de la ciudad. Éste, se ha desplazado al entorno y ha sido sustituido por servicios.

En segundo lugar, hemos construido una ciudad policéntrica donde se propician los barrios, como la unidad de vida cotidiana, para fomentar que las personas puedan gestionar mejor su tiempo. Es, por tanto, una ciudad multiusos y multihorarios, tal como se ve en el estudio del Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos, o en el del Mercado de Trabajo Nocturno, que ya les he comentado. Queremos, y estamos construyendo, una ciudad con muchos centros de proximidad donde comprar, dormir, descansar, andar, disfrutar para que las personas puedan sentir el tiempo como propio. A todo esto hay que añadir, por lo que ha contribuido a este nuevo desarrollo y perspectiva del desarrollo equilibrado que queremos, que en nuestra ciudad se añade el factor turismo que desde hace diez años ha ido aumentando hasta cifras como 4.549.587 turistas en 2004 y 5.061.264 turistas en 2005. Ampliándose el período de mayor afluencia turística, que, ahora, abarca desde el mes de mayo a octubre. (Datos de Turismo de Barcelona, 2006).

En tercer lugar, llevábamos varios años trabajando con los conceptos del multihorario como forma de democratizar servicios para ponerlos al alcance de la gente mas joven, al tiempo que permitía que personas de diferentes edades utilizaran equipamientos como museos, bibliotecas, centros cívicos etc. Es lo que se conoció como programa “Barcelona Bonanit” que sirvió de ejemplo a otras ciudades del Estado como Gijón. De ahí, se pasó a promover la participación de todos los agentes sociales de la ciudad en la elaboración de un “Pacto por la Noche”. Los trabajos de los diferentes grupos que participaron en el proceso de reflexión para su consecución, nos llevaron a ponderar que más allá de los problemas específicos de colisión de las diferentes necesidades de la ciudadanía en el espacio noche, lo que emergía era una cuestión mucho más importante: los Usos Sociales del Tiempo.

Son muchas las ciudades europeas y países que trabajan en esta línea, que han puesto los Usos Sociales del Tiempo en la agenda política. A mitad de los 80, a partir de los movimientos de mujeres, se fueron difundiendo en Europa, rápidamente, estudios y buenas prácticas sobre políticas temporales que ponían el acento en la calidad de los tiempos de vida de la ciudadanía. En los años 90 Italia pone en marcha un proceso legislativo que culmina con el reconocimiento fundamental a través de la lei “Tempi e Horari”, número 53 de 8 marzo de 2000, en la que las políticas temporales se convierten, definitivamente, en uno de los instrumentos de actuación en materia de los derechos de ciudadanía. A partir de ahí, muchas ciudades y municipios crean sus “Uficcio Tempi”: Roma, Milán, Cremona, Torino, e inician diferentes experiencias de buenas practicas.

En Francia, con la llegada de los socialistas a la alcaldía de Paris también ponen en marcha su “Bureau du Temps” dependiendo de la primera tenencia de alcaldía, otras ciudades como Lyon, Belfort, Ámsterdam, Helsinki, etc., también están realizando experiencias relacionadas con los usos sociales del tiempo, al igual que ciudades de nuestro país como Oviedo, o bien organismos autonómicos como la Junta de Andalucía, que supongo que ya deben conocer y de las que pueden encontrar algunos ejemplos en el CD que reúne las ponencias del Congreso Internacional que celebramos en Barcelona, recientemente, como ya les he comentado, y que les he puesto a su disposición hoy. Conocidas las experiencias que se están llevando a término en estos países y ciudades, aunado al tiempo que llevamos trabajando en este tema nos planteamos:

¿Que han de fomentar estas políticas?

— La cohesión social
— La Paridad
— La igualdad de oportunidades
— La auto-gestión del tiempo propio

Y para ello deben plantear:

- El tiempo como un derecho de las personas, como un derecho más de la ciudadanía

¿Porque decimos que el tiempo es un derecho de ciudadanía?

A. Porque, como ya he dicho, el tiempo es un factor determinante en la salud psíquica y física de las personas.

B. Porque la vivencia del control personal de la gestión del tiempo, es un eje vertebrador del equilibrio físico y psíquico de las personas.

C. Porque, como los datos nos demuestran, el tiempo se ha convertido en un bien escaso.

D. Porque su escasez es un factor de discriminación social, sobre todo para las mujeres.

E. Porque los hombres también tienen derecho a desarrollar sus capacidades de cuidado de las personas y su entorno doméstico.

F. Porque las mujeres tienen derecho a tener más tiempo social y personal.

G. Porque en democracia sabemos que los recursos se han de distribuir entre la ciudadanía. Así pues, si el tiempo es un bien escaso, que contribuye al bienestar de las personas y al desarrollo económico y social, debemos de buscar formas para redistribuirlo. Y desde una perspectiva progresista, esto debe hacerse con dos principios básicos irrenunciables: equidad y paridad.

H. Porque el tiempo de las personas debe poderse armonizar y esa harmonización debe hacerse con la implicación de todos los agentes sociales.

I. Porque el uso armonizado del tiempo y la percepción de que puede autogestionarse, es un elemento básico de bienestar cotidiano y de cohesión social.

J. Porque la vivencia del control del tiempo personal es un factor de fomento del civismo.

K. Porque no tener tiempo propio y no poder armonizarlo, implica discriminación respecto a las posibilidades de relacionarse, formarse, reciclarse, convivir, en definitiva, va en contra de la igualdad de oportunidades.

Antes de finalizar mi intervención, explicándoles qué estamos haciendo desde la Concejalía de los Nuevos Usos Sociales del Tiempo, quisiera exponerles que:

Desarrollar las Políticas Publicas de Los Usos Sociales del Tiempo plantea unos ejes de actuación principales y unos retos que hay que ir afrontando con la participación de todos los agentes sociales y con un trabajo transversal y pluridisciplinar:

- Repensar nuestras ciudades y municipios para que el eje del planeamiento urbanístico y de la planificación de sus servicios y equipamientos, públicos y privados, sea el tiempo de las personas.

- Trabajar para provocar cambios en las actitudes sociales y personales que, respecto al valor uso del tiempo, son sexistas y discriminatorias al poner el acento, sólo en el valor económico del tiempo.

- Fomentar la paridad y la igualdad de oportunidades, dejando de considerar la gestión del tiempo como un problema de las mujeres.

- Analizar y mostrar las nuevas realidades y necesidades sociales respecto a la harmonización del tiempo laboral, familiar y personal.

- Considerar el uso armonizado del tiempo como un elemento básico del bienestar cotidiano, de la cohesión social y del desarrollo económico equilibrado.

- Favorecer y promover buenas prácticas, impulsando experiencias piloto en pueblos ciudades y barrios para poderlas incorporar al conjunto de las actuaciones y planificaciones municipales.

- Conseguir que la relación entre la vida personal, laboral y familiar llegue a ser armónica, al situar el tiempo de las personas en el centro de un nuevo modelo de articulación social.

- Contemplar la posibilidad de implementar medidas de discriminación positiva que favorezcan que los hombres utilicen el tiempo en llevar a cabo las tareas y los trabajos no remunerados que facilitan las relaciones interpersonales y el bienestar físico y psíquico de las personas.

- Favorecer la utilización de las TIC, y su implementación democratizada y, por tanto, generalizada, como herramientas que facilitan el uso del tiempo personal, así como el laboral y familiar, de forma más paritaria, al tiempo que hacen posible un ritmo de vida más lento y sostenible en nuestros pueblos y ciudades.

Quiero hacer especial mención de las TIC porque Las tecnologías de la comunicación y la información, contempladas desde la perspectiva de las Políticas Publicas de los Usos Sociales del Tiempo, nos han de permitir convertir el tiempo de las personas y su gestión en más paritario. Hacer el esfuerzo de pensar en todas aquellas tareas cuya consecución, en cualquier trabajo, pueda ser contemplada por objetivos, permitirá aumentar el bienestar de las personas puesto que les facilitará un mayor control sobre su tiempo. Cosas tan sencillas como utilizar el correo electrónico y algunas de las aplicaciones de esos programas puede ahorrar reuniones y los desplazamientos a las mismas. Lo que se traduce en una mayor percepción de gestión del tiempo en las personas y un ahorro para las empresas. Eso sin mencionar la contribución a la mejora del medio ambiente.

No se trata de trabajar desde casa siempre, se trata de concebir que si ponemos la tecnología al servicio de las personas podemos pensar en otras modalidades de trabajo que ahorren reuniones, desplazamientos, viajes a otras ciudades y faciliten la no presencia física diaria en el puesto de trabajo, la distribución propia del tiempo, en definitiva, un mayor grado de bienestar al tiempo que un mayor desarrollo socioeconómico.

Desde la perspectiva de las Políticas Públicas de los Usos Sociales del Tiempo, hay que trabajar para la democratización de las tecnologías tanto para que las personas tengan acceso a la red, como para que cuestiones como la domótica dejen de ser un lujo y contribuyan al bienestar cotidiano de las personas facilitando la paridad en el uso del tiempo familiar y doméstico. Paridad que se traslucirá en el tiempo social y profesional de hombres y mujeres.

Hay dos condiciones imprescindibles para que las políticas de los Usos Sociales del Tiempo sigan avanzando y se puedan poner en marcha de forma general en nuestro país:

1. El liderazgo político

2. Desarrollar políticas de proximidad.

¿QUÉ POLÍTICAS DE LOS NUEVOS USOS SOCIALES DEL TIEMPO ESTAMOS REALIZANDO EN BARCELONA?

Desde la Concejalía de los Nuevos Usos Sociales del Tiempo hemos puesto en marcha el Programa NUST como instrumento de planificación y ejecución de las políticas del tiempo de las personas, a fin de impulsar, desde los principios de la transversalidad, las actuaciones derivadas de las políticas municipales destinadas a mejorar el uso y la organización del tiempo en la ciudad. El reto consiste en conseguir que la relación entre la vida laboral, personal y familiar sea armónica, además de situar el tiempo de las personas en el centro de un nuevo modelo de articulación social.

Actuar para facilitar esta articulación conlleva, tal como ya les he comentado, incidir en todos los aspectos vinculados a la organización del tiempo en la vida urbana: la fluidez de los servicios, la diversificación de los horarios y de los usos, la movilidad, la planificación y el diseño de los espacios urbanos.

Ejes de actuación

— Observación: Conocimiento y análisis de la realidad
— Intervención: Experimentar e impulsar buenas prácticas
— Concertación: Interlocución y colaboración con el conjunto de los agentes implicados
— Sensibilización: Generar debate y sensibilizar a la sociedad.

Principales actuaciones

TIEMPO DE BARRIO, TIEMPO EDUCATIVO COMPARTIDO 12.000 personas (el alumnado y sus familias) de 49 centros educativos de 3 barrios de la ciudad mejoran la oferta, el horario y la calidad de las actividades.

La intervención, que se lleva a cabo en colaboración con la Fundación Jaume Bofill, tiene por objeto diseñar y aplicar acciones destinadas a construir un tiempo y un uso de los espacios educativos colectivos que resulten más adecuados a las necesidades de las familias y que simultáneamente fomenten la articulación de redes educativas.

La experiencia piloto se lleva a cabo en diversos barrios de 3 distritos de la ciudad. Las escuelas, las AMPAS y las entidades participan en el diagnóstico, la elaboración y la aplicación de propuestas:

- Información a las familias
- Actividades compartidas
- Uso de espacios escolares
- Coordinación de Asociaciones de Madres y Padres

En estos momentos hay 12 propuestas que se van a poner en marcha al inicio del curso. Aunque durante este mes de junio, se ha realizado, a modo de prueba piloto, una propuesta de “tardes de circo” en familia en los patios de las escuelas, actividad abierta a todas las familias del barrio, aunque sus hijos e hijas no asistan a esa escuela. La experiencia ha dado como resultado que tres escuelas de un barrio se han puesto de acuerdo en alternar la actividad y una media de 200 familias han asistido cada tarde de sábado a la actividad. En el próximo julio se va a realizar en otros barrios de otro distrito de la ciudad, la apertura de los patios durante la semana para que los chicos y chicas del barrio los puedan utilizar como espacio público para jugar.

LA MARINA, UN ESPACIO PARA CONCILIAR LOS TIEMPOS

Se trata de una experiencia piloto que incorpora la perspectiva de los usos del tiempo en el planeamiento urbano de un barrio en plena transformación.

Es una actuación transversal, en colaboración con la Fundación Maria Aurèlia Capmany, que tiene en cuenta los horarios de servicios, movilidad interna del barrio, uso multifuncional de espacios escolares, mejora de la distribución de los servicios, medidas para la armonización de los tiempos de las personas, usos de los equipamientos y espacios públicos. La experiencia consta de tres fases: 1/Análisis de la realidad existente, 2/Definición de propuestas de actuación y 3/ Experimentación de acciones. En estos momentos se está en la fase de definición de propuestas consensuadas entre los diversos agentes sociales implicados.

TIEMPO PARA TRABAJAR, TIEMPO PARA VIVIR

Iniciativa conjunta del Ayuntamiento de Barcelona y el Consejo Económico y Social de la ciudad, destinada a reflexionar y debatir, con la colaboración de los agentes sociales, los beneficios socioeconómicos que conlleva armonizar el tiempo de trabajo con el tiempo personal y familiar. En estos momentos llevamos realizadas dos jornadas de debate y presentación de experiencias europeas. Los diferentes agentes sociales se han implicado en los estudios que se han llevado a cabo y actualmente hay diferentes propuestas de acción y buenas prácticas en las empresas que en septiembre se comenzaran a ponderar para llevar a la práctica.

LABORATORIO DEL TIEMPO

Observatorio de investigación para profundizar en el conocimiento de la realidad de los usos del tiempo en la ciudad. De este modo se dispone de un instrumento de prospectiva, análisis y experimentación, con la vinculación de diversos agentes que trabajan en este tema. Es un instrumento para difundir tendencias, favorecer el debate e impulsar buenas prácticas.

PLAN DE ESTUDIOS

Instituciones de reconocido prestigio participan en los trabajos de investigación. La Universidad Autónoma de Barcelona, el Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos, la Fundación Jaume Bofill y la Fundación Maria Aurèlia Capmany son algunas de las entidades que colaboran con los trabajos de investigación y opinión, a fin de conocer la situación general de los usos del tiempo en la ciudad por lo que respecta a determinados aspectos, tales como:

- - El uso social del tiempo en la ciudad
— La organización del tiempo de trabajo
— El uso del espacio público
— El tiempo de educación no formal

De todos ellos pueden encontrar los resultados en el CD que he puesto a su disposición.

WEB Y BOLETÍN NUST

Dos herramientas de comunicación electrónica para fomentar el debate, la información y la divulgación de buenas prácticas.

- La web, con el apoyo de la Diputación de Barcelona, es un espacio para experimentar y hacer visibles las políticas de los usos sociales del tiempo que se están desarrollando en todo el mundo. La direcciób es: bcn.es/nust.
-  El boletín NUST es un informativo digital para difundir por Europa los aspectos más significativos de estas políticas y de las actuaciones del programa municipal: bcn.es/nust/butlleti En estos momentos la web puede ser visitada en castellano e inglés, cosa a la que les invito.

DOSIERES DEL TIEMPO

Colección editorial de trabajos monográficos orientados a sensibilizar y estimular el debate. Elaborados por especialistas con experiencia en los diferentes ámbitos, plantean los retos que con relación a los usos de los tiempos se dan actualmente en el mundo urbano. Hasta ahora hemos publicado: “Tiempo y municipio”; “Las TIC y el uso de los tiempos”; “Movilidad, usos y ritmos” y “Nuevas familias y nuevos tiempos”

CONCERTACIÓN Y PARTICIPACIÓN

Las Políticas de los Usos Sociales del Tiempo tienen una dimensión transversal, tanto en su diseño y contenido, como en su aplicación.

Como ya les he comentado, es necesaria la participación e implicación del máximo número posible de agentes sociales para avanzar de forma conjunta en la elaboración de propuestas y en la aplicación de nuevas actuaciones.

EL USO SOCIAL DEL TIEMPO EN LA REGIÓN METROPOLITANA

Proyecto, en colaboración con el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona, que tiene por objeto disponer de información sobre la relación entre los usos sociales del tiempo y el funcionamiento de la Región Metropolitana de Barcelona, así como coordinar una mesa de debate con representantes institucionales y sociales del entorno metropolitano. El objetivo es avanzar, de forma conjunta, en la elaboración de recomendaciones y propuestas relacionadas con el Planeamiento Urbano y los servicios de proximidad y otros aspectos relacionados con los usos sociales del tiempo y las políticas que se deben desarrollar.

OTRAS EXPERIENCIAS DE BUENAS PRÁCTICAS que en estos momentos se están realizando para mejorar el tiempo de las personas son: “Bcn.es es temps”. En 3 distritos de la ciudad en las Oficinas de Atención a la Ciudadanía (OAC) hay una persona que enseña a la gente que acude a utilizar la administración electrónica para ahorrar desplazamientos y les da un folleto para informarles de todos los trámites que pueden realizar, así como de todos los puntos de acceso libre a la red que existen en la ciudad.

También, por parte de la sociedad Transportes Metropolitanos de Barcelona, se está llevando a cabo la acción “Gana Tiempo para Ti”, se informa directamente a los teléfonos móviles de las personas que lo solicitan, de los minutos que faltan para que el autobús pase por la parada en la que están. Pueden memorizar el código de la parada que les interesa y consultarlo diferentes veces.

RED DE CIUDADES Y PUEBLOS

Una iniciativa conjunta entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación de Barcelona.

25 municipios y un consejo comarcal integran la red. Su objetivo es incentivar la reflexión común en este ámbito de la política local. La cooperación mancomunada, interinstitucional y con los agentes sociales, son las herramientas y los ejes básicos de actuación de esta gestión en red. Red que, actualmente, tiene en marcha tres grupos de trabajo y ha realizado varios encuentros con otras ciudades de Europa para analizar las buenas prácticas y las políticas de usos sociales del tiempo que están implementando.

Imma Moraleda

Madrid, miércoles 21 de junio de 2006.



2006-06


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