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A feministas y no feministas

A propósito del Racismo de Bachelet

Por Victoria Aldunate Morales

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Comparo el racismo con el machismo y su base patriarcal porque el racismo, como el machismo: persigue, burla, tortura y mata como lo hizo con Alex Lemún, Matías Catrileo y ahora con Patricia Troncoso, lentamente... Tienen la misma base: Patriarcado. Como feminista autónoma no hablo de esto por “solidarizar”, sino porque es mi propuesta ética.


El racismo no siempre sabe que lo llamamos Racismo. Para portarse racista no hay que reconocerlo. El racismo, invadió, torturó, impuso cruces, violó, quemó en la hoguera, persiguió, asesinó en estas tierras. Y enseñó ¡tan bien! su lógica que la dejó grabada en la piel mestiza. La grabó asimismo, en los ojos de los que son capaces de descubrir sufrimiento de clase pero no sufrimiento de mujeres de cualquier clase, etnia o edad, por ser mujeres. Grabó su lógica, en los ojos de las que aprendieron a no ver la belleza en elcabello oscuro y sí en la Barbie que regalan a sus hijas.

Grabó su lógica, en el corazón de las y los que aprendieron a despreciar el dolor de l@s pobres, y sólo lo juzgan como “delincuencia” y “flojera”.

El racismo se grabó en el corazón de los que arremeten contra hombres, mujeres, niños y ñiñas mapuche en las comunidades en el Sur de Chile hoy, y en la cabeza de quienes les ordenan reprimir, comenzando por la presidenta de Chile y su coalición de partidos por la democracia, siguiendo con Bernales, director de Carabineros de Chile, responsable del actuar de sus fuerzas especiales, continuando con cualquier intendente, ministro o ministra del interior nuevo o renunciado, que sea parte de las políticas de los 17 años de la Concertación: políticas de negación y sordera ante las propuestas mapuche en sus inicios, y de persecución y criminalización ante el agotamiento de las comunidades mapuche por tanta burla e indignidad.

Bachelet está al mando del gobierno actual, y la Concertación, a la que ella adscribe y defiende, ha estado al mando del gobierno de Chile desde el año 1990. Son los que han elegido aplicar la Ley antiterrorista de Pinochet a l@s mapuche, para defender intereses de privados con poder y dinero. Son quienes no han derogado la Constitución del 80 (de Pinochet) porque les sirve para cosas como estas.

RACISMO MUJERISTA

También está el racismo en la cabeza de las que creen que yo debería callar ante la brutalidad cometida por una mujer sólo porque “la bruta de La Moneda”, como la llama un activista ecologista, es mujer. Como si el cuerpo, la vulva, el útero, fueran alguna definición “divina por naturaleza”. Como si “mujer” fuese una raza superior. O como si el dolor femenino producido por el patriarcado, fuese una carta debajo de la manga que le diera derecho a alguna mujer con poder para victimizar a otros y otras... El racismo, claro, no sabe ni reconoce que se llama así, porque esa manía de andar nombrando conductas, acciones y humillaciones es nuestra, es de las y los que sufren los embates de parte de quienes se autodenominan neutros, objetivos, decentes, piadosos...

Lo bueno es que cuando nombramos lo que nos pasa y lo hacemos fuera de la lógica dominante, dejamos de ser víctimas y comenzamos a ser rebeldes, aunque nos digan “resentidos”.

(La única diferencia entre la institución llamada academia -léase universidad y su denominado “profesionalismo”- y lo que se elabora y produce desde los márgenes, es que la primera se autocalifica de “verdad” y “ley”.

Y la diferencia entre resentimiento y rebeldía es que la resentida quiere ser el otro, al que envidia, y la rebelde construye su propia identidad, a decir de Margarita Pisano, pensadora feminista chilena. Comparto esa aseveración, y aseguro además, y me creerán los que me crean, que no quiero ser hombre, ni blanca, ni presidenta de la república).

ELLA TAMBIÉN LE PEGA

El machismo, ya sabemos (las que queremos saber), cómo hace lo que hace. Y también, TODO lo que hace... porque lo hemos vivenciando viniendo de cualquier hombre y también de otras mujeres que eligen concientemente o no, asumir los postulados y el paradigma patriarcal. De esa elección es responsable cada una, cada uno, asimismo como un agresor es responsable de agredir, ya que la agresión surge de él. La provocación no existe, interpreto, porque está en los ojos del provocado... Está en sus ojos, en su cuerpo, en lo que elige como accionar -haga o no haga conciencia de lo que está eligiendo-.

Y cuando hago referencia a la “conciencia” pienso en la “autoconciencia” que nos ha hecho feministas a las feministas, como una de nuestras estrategias más éticas y revolucionarias.

Y cuando hablo de “agresor”, no hablo de la o el que se defiende. Un porcentaje no menor de mujeres que viven violencia, comienzan a defenderse luego de algunos años de golpes. El día que ellas devuelven el golpe, si alguien las ve, dice: “es que ella también le pega”... Así mismo, dignos retoños de Pinochet, criados bajo el terror, la culpa, la misoginia, la idea de pureza, de virginidad, de “la otra mejilla”, de sacrificio y santidad, asumen que los mapuche “son violentos”, “asaltan a digna gente de trabajo”... y como ignoran todo contexto histórico porque se los borraron, los mapuche terminan siendo, para ellos, los invasores. Pero los que opinan así no los llaman invasores, claro (esa es palabra nuestra) sino “delincuentes” (¿mi fuente?, mis vecinas, conocidos, familia).

¿Será por cosas como estas que Bachelet repuntó en las encuestas?

¿Será por cosas como estas que muchos no quieren que le llamemos femicidio al femicidio?

FEMINISMO NO ES MUJERISMO NI UNA APARECIDA

El feminismo y especialmente el autónomo, desde mi autoconciencia, no es mujerismo y no asume ni solidariza con mujeres como Margareth Thacher, Cristina Kirshner, Michelle Bachelet, Condolezza Rice, por solamente nombrar algunas...

Pero sí puede solidarizar con mujeres u hombres, no feministas que sin embargo, asumen la libertad humana y la autodeterminación de los individuos y de los pueblos. Por eso la feminista Victoria Sendón, escribió “Todas somos Bárbara Lee”, cuando Bárbara Lee, una demócrata californiana de origen afro, fue la única de los 420 representantes de la Cámara estadounidense, que se opuso a la guerra de Irak.

El feminismo autónomo latinoamericano y del Caribe no sólo solidariza, sino siente y piensa que el activismo antirracista le es propio, por eso Ochy Curiel, lesbofeminista afrodescendiente de República Dominicana, dice: “Debemos retarnos a la posibilidad de trabajar nuestro propio racismo, nuestras propia lesbofobia y nuestro propio clasismo, pues si seguimos reproduciendo privilegios en nuestras relaciones interpersonales, las estructuras sociales no son posibles de cambiar y viceversa, lo cual es un viejo principio feminista, pero nunca está demás recordarlo de nuevo ya que es la parte que más nos cuesta asumir” (1).

Muchas y muchos no saben nada de Feminismos, es más, tragan toda misoginia dominante sobre el feminismo, no por ignorantes, sino porque eligen no saber. Como un agresor elige violentar y un gobierno elige criminalizar a movimientos libertarios. No les parece, tal vez, un “tema” trascendentemente político. (Sólo puedo interpretar, no puedo ni quiero colocarme en su lugar porque estoy en otro).

Esa misma actitud, en las marchas del o­nce o contra la criminalización de l@s mapuche, se traduce en actitudes socarronas de hombres y algunas mujeres ante el lienzo que dice “memoria feminista, sin Dios, sin amo, ni marido ni partido”. No saben que la consigna no es copiada a los jóvenes que se visten de negro hoy. No. Es una consigna anarcofeminista desde inicios del siglo 20 y antes. En 1896 apareció el periódico La Voz de la Mujer, en Argentina, de obreras anarkistas, bajo el lema: Ni Dios, ni patrón, ni marido. La consigna no es “de prestado”, es nuestra, es histórica y nosotras, o muchas de nosotras tenemos memoria. La Voz de la Mujer en algunas de sus editoriales subrayó: los que habláis de libertad, y en el hogar queréis ser unos zares... Y en Chile, La Palanca de la asociación costureras (1908), coincidían en expresar: Y Vosotros revolucionarios, ocupados en hacer y deshacer constituciones ¿cómo no habéis pensado en que toda libertad será un fantasma mientras viva en esclavitud la mitad del género humano?

Por eso cuando se acerca alguno y pregunta malintencionadamente o no: "¿Y ustedes desde cuándo existen?", puede que suene soberbio, decir: Desde la edad media, pero es así. En el medioevo surgen los primeros movimientos feministas, entre las intelectuales y artistas surge La Querella. Entre las mujeres pobres, las comunidades de beguinas que se autogestionan y muchas veces sirven de refugios a mujeres violentadas y como comunidades de autodefensa.

Así es, tenemos historia, las feministas, no nacimos ayer, pero a menudo somos negadas como otros movimientos cuestionadores del orden dominante. Y negadas también por aquellos que a su vez son negados por el oficialismo. No es casualidad que algunas corrientes gobernantes de la Revolución Francesa terminaran dictando leyes contra las mujeres, que también eran revolucionarias y tan radicalmente feministas que exigían algo inusitado: igualdad ante la ley en la vida pública y privada, para mujeres y hombres.

FEMINISMO AUTÓNOMO

Rosa Rojas, periodista feminista mexicana, Ximena Bedregal, feminista, boliviana-chilena-mexicana y Verónica Flores, feminista boliviana, todas de Creatividad Feminista (www.creatividadfeminista.org) , enviaron el 5 de mayo de 2006, desde La Paz, Bolivia, a todo el movimiento: “Una Reflexión Urgente, ¿Michele Bachelet, de empoderamiento mujeril a nueva Dama de Hierro? Mapuches a punto de morir en huelga de hambre. Un llamado urgente a mirar más allá de nuestras narices”.

Increpaban a quienes creían o querían hacernos creer que una mujer en el poder cambiaría la Historia y la lógica patriarcales.

Antes de la elección de Bachelet, en Chile, circularon listas de mujeres por Bachelet, las enviaban feministas y no feministas. En 2005, en junio, hubo un encuentro Feminista en Olmué, Chile, donde claramente, para algunas (memoria feminista, las clorindas, feministas de Iquique), se pretendió sacar algún acuerdo a favor de Bachelet desde el Feminismo, suponiendo que éste podía ir como “uno solo” tras un mujerismo esencialista que se alinearía con una mujer porque sí, porque ella tiene un cuerpo similar. No sucedió. El acuerdo, moción o lo que fuera, no salió. El Feminismo no es uno, y el autónomo no se alía con proyectos neoliberales, y no se siente culpable ante el chantaje de que “debemos apoyar a nuestro género”.

“AHORA EL PATRIARCADO SE VISTE DE MUJER”

Para empezar el género no es lo que nos define y qué bien, porque si así fuera seríamos altamente funcionales al patriarcado. En segundo lugar, son muchas las identidades no esencialistas que pueden caber en el feminismo. Y en tercero, lo que nos lleva por caminos cercanos a las autónomas de Latinoamérica y el Caribe, son varias propuestas, entre ellas: la autonomía en relación a cualquier institución, la rebeldía y la búsqueda de libertad humana.

En el 7º Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Cartagena, Chile, en 1996, aclaramos muchas cosas, entre ellas la creciente institucionalización y burocratización del movimiento por medio de la oenegización (transformación de activismo en proyectos de o­nGs) la experticie llamada de género, el acceso de mujeres a las instituciones y el uso de producción feminista para provecho de las instituciones y sus políticas.

Julieta Paredes, anarcolesbofeminista de Bolivia (Mujeres Creando) sostuvo en una ponencia en el 7º Encuentro: “El poder no existe si nosotras no lo sostenemos. El poder es una categoría relacional que necesita dos, alguien que ejerce el poder y alguien que obedece al poder. Si habemos mujeres que no obedezcamos al poder, el poder no tiene sentido, no existe, el poder se convierte el un verbo, el poder como sustantivo deja de existir, ya no es El Poder, sino se convierte en verbo, yo quiero hacer, yo puedo esto, nosotras podemos esto. El diálogo y el respeto entre nosotras. El diálogo y el respeto de nosotras con la naturaleza. Y así, indias, lesbianas, discapacitadas, pobres, putas, locas, compañeras gringas rebeldes, todas podremos constituir una estrategia, un proyecto de una nueva sociedad”.

Y no sólo eso, Mujeres Creando, hizo una acción teatral que nunca he olvidado. Las indias y mestizas de Mujeres Creando, se pararon en el escenario para denunciar que “ahora el Patriarcado se viste de mujer”, en una clara alusión a las feministas institucionales que desde los 90 se hacen parte de los partidos políticos (de cualquier pinta), de los gobiernos, de la academia, y hasta del Banco Mundial, entregándoles nuestro discurso para que lo canibalicen y lo usen y lo abusen (y digo se hacen parte y no trabajan en ellas).

Fue tan impactante, que recuerdo claramente como feministas institucionales, que jamás reconocen serlo, en esa ocasión se pararon de sus asientos furiosas.

En 2005, continuando con la carta de Creatividad Feminista, Rosa Rojas, Ximena Bedregal y Verónica Flores, decían: “¿Mientras tanto? cuatro autoridades (tres hombres y una mujer) mapuche entran en fase agónica después de 56 días de huelga de hambre pidiendo su libertad tras un juicio hecho con la más fascista y brutal ley pinochetista, la Ley Antiterrorista.

¡Que paradojas terribles construye esta macrocultura! Margaret Thacher, la gran amiga de Pinochet, pasó a la historia como La dama de Hierro por dejar morir, sin inmutarse, en huelga de hambre a Bobby Sands. Hoy una mujer que fue víctima de Pinochet y que hoy es la primera presidenta mujer (¡y de filiación socialista!) de este subcontinente, está a punto de convertirse en la mejor émula de la Thatcher y ser la Dama de Hierro chilena por dejar morir sin inmutarse a 4 dirigentes indios mapuche”....

NO VOTÉ POR BACHELET

No sólo no puedo apoyar a Bachelet, no quiero. No voté por ella (yo anulo) cuestión que expresé en el movimiento feminista y sus corrientes, por medio de una carta en 2005, que en su asunto decía: “¡¡¡No!!! No voy a votar por Bachelet”.

Cuando hablo de machismo, requiero hablar de Patriarcado, que no es el acto privado (que igualmente es político) de algún hombre o una mujer contra mi libertad humana y que basa su acto represivo en que yo -cualquiera de nosotras- no acepta, no elige, los esquemas dictados como “femeninos”.

Patriarcado es también las políticas públicas, manifestadas en una ley o en algún decreto, o no, contra la vida y la libertad de las mujeres. Podría mencionar una de las primeras en los territorios en que hemos nacido, la imposición a las mujeres mapuche (con la complicidad de autoridades masculinas mapuche) del tipo de familia patriarcal: “La mujer indígena perdió los derechos que tenía en las antiguas comunidades, entre ellos el de que el marido debía residir en el clan de la mujer; los hijos mapuches llevaban la filiación o el apellido de la madre, es decir, la descendencia tenía un carácter matrilineal. Durante la República, la mujer mapuche fue compelida a tejer y hacer la comida: "casada, no heredaba del padre; soltera, jamás disponía de lo que había heredado. Cuanto adquiría en el matrimonio recaía en el marido"(2). Hay otras que bien conocemos: la penalización hasta hace poco al “abandono de hogar” de la mujer, al “adulterio” de la mujer, y actualmente a la elección de abortar... (por nombrar sólo algunas).

LA BUENA ESCLAVA

Y es que el Patriarcado es racista por esencia ideológica. O el racismo es patriarcal. Son un matrimonio que se lleva bien, una familia feliz: blanca, masculina, imperialista, invasora. Dentro de ese matrimonio las mujeres son el poder subalterno, que muchos consideran “matriarcal” y no es un mal término ya que alude a una lógica verbal parecida a la de “Patriarcal”. Sólo disiento en la interpretación de que “lo matriarcal” sería feminista. NO señores. Puede que la mujer racista y machista, es decir, patriarcal sea una matriarca, pero no una feminista. Y a la matriarca, prefiero llamarle “buena esclava”.

La buena esclava cumple con las reglas, lleva adelante políticas de su patriarca, critica duramente a las mujeres que no cumplen con el patriarcado. Para eso la tiene su marido, para corregir a las niñas y que esas niñas no lo asuman a él como culpable directo de su opresión. La buena esclava es cómplice del patriarca, siempre. Y como cómplice conciente que es, es responsable de la opresión. La buena esclava se ha desarrolado junto con la sociedad neoliberal y postmoderna y actualmente lleva adelante discursos en los que recicla el feminismo para ganar puestos de poder. La buena esclava es bien “viva” también (no nos subestimen a las mujeres, feministas o no). Ser buena esclava no es necesariamente creer fervorosamente en el discurso del esclavista. Una buena esclava puede ser una pragmática envidiosa que quiere para sí todo el poder que tiene su patriarca. Es inteligente también (de nuevo, no nos subestimen...) produce aquello que puede servirle para obtener más poder, como leyes de cuotas femeninas en los parlamentos y en los partidos políticos por ejemplo. Es decir, toma desde el largo caminar horizontal, vilipendiado y enemistado, de las feministas más radicales, y lo desarma para armar aquel discurso académico al que le borra la denominación “feminista” para que suene a psicología social y le sirva en su ascenso. La buena esclava, en general, es arribista y desleal con sus pares de clase, etnia o sexo.

FEMICIDIO Y ETNOCIDIO

Si el Femicidio es el asesinato de una mujer por que ésta hace, dice, opina, manifiesta aquello que el patriarcado y su paradigma no acepta en una mujer (o porque ella, en silencio no hace lo que se le manda como mujer). El Etnocidio es la persecución y muerte a indígenas por ser indígenas, por vivir, hacer, accionar, decir, individual o comunitariamente, aquello que el patriarcado racista no acepta porque no le conviene por muchas razones. Tal vez las más importantes sean lo inconveniente económicamente hablando, de comunidades que se oponen al comercio con algo que es invendible: la tierra y sus habitantes (el agua, los bosques, los ríos, las playas, los genes humanos).

Pareciera igualmente que el etnocidio no tiene sólo una base económica, sino "irracional", siente realmente que el indio es peor, que no vale. Es lo mismo que siente el agresor con “su” mujer. Por otra parte el Femicidio, o mejor dicho el contexto que lo contiene: La Violencia contra las mujeres, no sólo es un problema de irracional sentido de superioridad masculina, también es económico: la División Sexual del Trabajo concepto elaborado por las feministas marxistas es claro. La mitad femenina del mundo hace el trabajo del mundo completo, el trabajo doméstico es un aporte práctico, en plata, al producto económico bruto de cualquier país, pero sale gratis. Y peor, mientras las mujeres sostienen economías, son las más pobres de los pobres junto a sus hijos e hijas.

Así, el racismo en Chile hoy, como en todo el mundo, no es distinto al machismo, porque ambos son Patriarcado. Y termino por fin, con las preguntas de Ximena, Rosa y Verónica de Creatividad Feminista: ¿Seguirán las nuevas mujeres empoderadas mirando a la Bachelet como un ejemplo de las posibilidades femeninas?

¿Seguirá la esperanza, hipnotizada con su reflejo, mirándose sólo el ombligo?”.

Agrego: ¿Seguirá el feminismo chileno -a excepción de algunas autónomas- haciéndose cómplice del racismo de estado, del terrorismo de estado y negando que una mujer por más que sea mujer está hoy siendo responsable de genocidio?

¿Seguirá el feminismo chileno -a excepción de algunas autónomas- callando y otorgando ante la muerte lenta de Patricia Troncoso Robles, sin respuesta ni libertad, de parte del Estado chileno liderado por una mujer?

Referencias:

1.“Identidades esencialistas o construcción de identidades políticas: El dilema de las feministas negras”. Ochy Curiel. Es investigadora y consultora con especialidad en Ciencias Sociales. Es activista del movimiento feminista, de mujeres negras y del movimiento lésbico latinoamericano y caribeño. También es compositora y cantante, Nació en República dominicana y actualmente vive en México. Fuente: http://www.creatividadfeminista.org...

2. Tomás Guevara en "Psicología del Pueblo Araucano", p.38, Santiago, citado por Luis Vitale en “Historia de la Censura en Chile”.


Fuente: Creatividad Feminista


2008-01


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