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Malos tiempos para la cultura titula Luís García Montero en Público un interesante texto que ayuda a clarificar conceptos, entre ellos la diferencia entre cultura y espectáculo.

“Dentro del horizonte social ilustrado, la cultura se identificó con el conocimiento y la educación. Los estudios realizados en los últimos años sobre la materia indican que los europeos identificamos ya cultura con espectáculo. Y el espectáculo no se concibe como una propuesta de pensamiento o belleza, sino como un modo de diversión fácil. Filósofos y tertulianos del corazón pertenecen al mismo circo. Pero los los filósofos dan la lata y los tertulianos entretienen.”

García Montero se plantea el tema en el contexto de la campaña de descrédito que existe contra políticos e intelectuales y de la cada vez más evidente falta de apoyo a la cultura con el argumento de la crisis.

Pero a mi me ha parecido una interesante apunte para responder a una de las preguntas que siguen sobre la mesa, que marcan el debate sobre el nuevo escenario que plantea la Internet en relación al compartir y al acceso. Fue uno de temas axiales de la mesa redonda en el Foro de la Cultura Libre celebrado en Barcelona en la que participaba Álex de la Iglesia “¿Cual es la diferencia entre cultura y entretenimiento?” donde, por cierto, se habló mucho de piratería y negocio y poco de derechos ciudadanos.

Mi intervención en el debate giró en este sentido, recordando que por encima de los derechos de las empresas está el Derecho de la Ciudadanía a la Información, la Comunicación y al conocimiento. Y recordando también que nadie había mencionado la importancia de las políticas públicas y la necesidad de que éstas trabajen y garanticen derechos a la ciudadanía como prioridad y no -como ahora están haciendo- se ocupen sólo de los intereses de las empresas.