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Leo en El País sobre el tratamiento que Telecinco está haciendo de la muerte de Marta: “Demasiado jóvenes para el plató”.

El artículo pone en evidencia el fracaso del código ético de autoregulación firmado por las televisiones hace algunos años, un fracaso, por cierto, que ya intuíamos desde hace tiempo.

En realidad sabíamos desde el momento de su firma que no funcionaría, que no era el camino, pero, vale, había que intentarlo.

Y ahora que ya se intentado y hemos visto el fracaso… ¿que hacemos? ¿quien protege a la ciudadanía de unas empresas mediáticas cada vez más voraces a toda costa?

Si la autoregulación no funciona, que se empiece a regular por otras vías. ¡Por el derecho de la ciudadanía a la información y a la comunicación frente a los intereses corporativos de las empresas mediáticas.!