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Llevo un buen rato intentando encontrar palabras que acompañen a las que esta mañana ha pronunciado mi querido Andrés Montero en el acto que el PSOE ha convocado para recordar a las víctimas de violencia de género en torno al 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia de género.

Y no lo logro.

Tampoco hacer la crónica de un acto especialmente emotivo pero también rotundo y contundentemente lúcido.

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A los fragmentos dramatizados de la obra teatral “Heridas” se ha sumado la participación de Leire -léase Leire Pajín, Secretaria General del PSOE – reclamando en su intervención la “rebelión ética” contra la violencia machista y criminal y la de la Ministra de Igualdad Bibiana Aído, especialmente acertada y contundente reclamando basta yá! de violencia contra las mujeres. También presente, siempre batalladora con todo su energía la Valenciano.

Montero es uno de los hombres que me ayudan a reconciliarme con el mundo y a sentirme menos sola en este planeta.

Muchas y muchos de quienes estábamos presentes en el acto nos hemos sumado a su propuesta hoy: la de hacernos apátridas del patriarcado“.

La disidencia, la resistencia, -ha dicho Montero en su intervención- la rebelión frente al patriarcado. Ése es nuestro mejor compromiso como hombres frente a la violencia de género. Sin patriarcado, la violencia de género no existiría. La violencia de género es un comportamiento que instrumentamos los hombres para crear o mantener nuestra superioridad y dominio sobre las mujeres.

Cada vez que somos hombres, estamos discriminando a las mujeres por el hecho biológico de serlo, de ser ellas mujeres y nosotros hombres. La discriminación es la forma más cotidiana y estructural de nuestra violencia. Si, conmigo, todos los hombres nos convertimos en disidentes de nuestras hombrías, la primera causa de desigualdad global habrá desaparecido.

No necesitamos ser ese hombre. Respecto de las mujeres he sido educado como un hombre. Ahora es momento de crecer como ser humano y convertirnos a la ciudadanía. En el universo ciudadano no hay espacio para la desigualdad atribuible al género, sino respeto y cuidado por los pequeños hechos diferenciales de cada ser humano comprometido en la construcción de la colectividad democrática. Ya lo hemos hecho antes.

Los seres humanos ya nos hemos sacudido absolutismos milenarios. Disidentes de toda condición acabaron con la discriminación por razón de nacimiento, con la desigualdad atribuible a la cuna o a la familia de origen. Rebeldes, revolucionarios y revolucionarias, desterraron la discriminación religiosa. Otros muchos y muchas lucharon y continúan luchando para que las democracias sean ciegas al color de la piel.

El feminismo consiguió que los seres humanos dejaran de ser productos de un pretendido y prehistórico derecho natural para convertirse en actores políticos y civiles en pie de igualdad. Nos queda la última frontera, la última dictadura. Lo conseguiremos de la misma manera que lo lograron quienes nos precedieron. Quiero ser un apátrida del patriarcado para solicitar asilo en la ciudadanía. Cuando todos los hombres sean disidentes de sus hombrías, habrá acabado la violencia de género.

Por cierto… después nos hemos pasado por el barrio de Chueca donde se había convocado una pintada de grafitis contra los malos tratos organizada por Fundación Mujeres. Esta es la foto con Marina Font, una de las estupendas grafiteras que hoy han participado en la convocatoria. (En la foto… mi mismidad, Alicia Miyares, Marina Font, Teresa, Ángeles Álvarez y Carmen Montón)

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Y se perdieron la foto aunque no escaparán, je, je la Soleto y Malé -por cierto, Malé, ¿cual es tu blog?? – con Carmen Montón, Portavoz de la comisión de la mujer del PSOE en el Congreso.

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Miro emocionada las numerosas emisiones que estos días estan emitiendo las televisiones, las radios… los reportajes de los periódicos para recordar el 25 de noviembre, día de lucha contra los malos tratos, el día en que fueron asesinadas las hermanas Miraval en República Dominicana.

Hace unos años, muy pocos, nos las veíamos y deseábamos para escribir algunas notas en Internet que recordaran la conmemoración. Queda mucho por hacer, pero sin duda, hemos avanzado… y la Ley Integral contra la Violencia de Género por la que apostó el gobierno de Zapatero ha tenido mucho que ver. También el trabajo silencioso, día a día, de muchas organizaciones de mujeres y organizaciones feministas que no se han conformado con el silencio ante esta cruel injusticia: la violencia de género.