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Debate este fin de semana en la tele sobre la utilización de la palabra lideresa para referirse a Benazir Buttho asesinada esta semana en Pakistán.

Argumento entre alguna de mis compañeras… “es que me suena mal, me suena a tigresa”. Pardiez que es un argumento de peso y científico para defender que no se utilice la expresión!!

Y mirad por donde y por una vez me encuentro como aliado al Diccionario de la Real Academia en su definición…

lideresa.

1. f. Directora, jefa o conductora de un partido político, de un grupo social o de otra colectividad. U. m. en América.

Y a la mismísima Esperanza Aguirre, que será criticable por muchas cosas pero en ningún caso debería serlo por utilizar la palabra en cuestión… “Aguirre asegura que en el PP la consideran lideresa nacional”

Investigando en la red la referencia que más me ha gustado es la escrita en el Blog de Lengua Española o Bitácora de un hablante de castellano que además de enlazar transcribo:

La lideresa

El femenino lideresa está correctamente formado y está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española:

lideresa. 1. f. Directora, jefa o conductora de un partido político, de un grupo social o de otra colectividad. U[sado] m[ás] en América.

Como indica el diccionario, se trata de una forma más frecuente en América que en España. Aquí tenemos un ejemplo de su uso en un texto redactado en México:

El reto de la nueva encomienda de María de los Ángeles Moreno Uriegas como lideresa de la mayoría priista en el Senado es claro […] [Época: Semanario de México]

En España normalmente utilizaríamos la forma líder como común en cuanto al género, o sea, diríamos el líder o la líder según los casos, sin cambiar la forma del sustantivo:

El líder de Georgia cede a la presión opositora y adelanta las presidenciales [La Gaceta de los Negocios (España), 8-11-2007]

La líder de los democristianos valones, Joele Milquet, fue tajante […] [Abc (España), 8-11-2007]

El verdadero problema es que nos enfrentamos con realidades sociales nuevas y necesitamos nuevas palabras para referirnos a ellas. Hoy, por suerte, hay mujeres que ocupan posiciones de liderazgo en los ámbitos más diversos (y su número irá a más). Estamos en una situación de transición social que tiene su reflejo en la lengua; por eso dudamos sobre la correcta formación del femenino de nombres de profesiones o posiciones sociales que tradicionalmente estaban reservadas a los hombres.

Son muchos los partidarios de recurrir a la forma femenina siempre que la morfología lo permita. El argumento es que así se reconoce lingüísticamente la equiparación social de la mujer. Utilizar para los dos géneros la forma originariamente masculina (el/ la líder) supone desde esta perspectiva perpetuar la desigualdad o al menos mantener vivo su recuerdo, pues implícitamente se reconoce que el prestigio va asociado a lo masculino.

Solo el tiempo dirá cuál es la solución que finalmente se impone. De momento lo que sí podemos decir es que la forma lideresa es impecable desde el punto de vista morfológico y de la norma del español, por más que nos pueda resultar extraña. Pero cuanto más la oigamos menos extraña nos irá resultando.

Epílogo

Debo decir que a pesar de los interrogantes planteados por algunas de mis compañeras de redacción, en la notícia emitida en el Telediario hablé de la lideresa paquistaní sin necesidad de tener que pelear por la utilización del término ni con mi querida jefa Ju ni con el equipo de edición del Fin de Semana. 😉 Algunas cosas, afortunadamente, estan cambiando!!