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Semana intensa con el foco en la situación de Mali. Y mucho debate con personas de cuyo criterio me fío habitualmente.

Entre ellas Olga Rodríguez, su texto “Consecuencias de un conflicto” plantea claves interesantes.
Comparto el análisis sobre los intereses de Francia en la zona y sobre el escenario de pobreza y abandono que dibuja. Discrepamos en algo: yo estoy convencida de que el apoyo militar a Mali era la única opción para frenar el avance de los yihadistas, que no tuareg.

Recomiendo especialmente el análisis de Jesús Díaz Alcalde del Instituto Español de Estudios Estratégicos. He disfrutado intercambiando impresiones con él sobre la zona al entrevistarle para la pieza que he preparado en el Telediario de este fin de semana.

¿y que pasa con las mujeres de Mali?

De nuevo la pregunta imprescindible para incluir en nuestro análisis a la otra mitad de la población, ninguneada e invisibilizada de manera habitual.

El islam rigorista de los salafistas que han ocupado el norte de Mali se ha cebado de manera especial con las mujeres.
Seguramente su situación pueda utilizarse, como ha ocurrido en otras ocasiones y en otros países, como argumento para apoyar la intervención. Pero ¿debemos dejar de denunciar la violencia contra las mujeres que se está ejerciendo contra ellas para evitar que se utilice como argumento político? Creo rotundamente que no.

Feministas de Mali lanzaron en noviembre del 2012 un mensaje en contra de la presencia de tropas extranjeras en su país, con motivo de la petición de ayuda internacional que el gobierno de Mali realizó al Consejo de Seguridad. No estoy segura de que pensaran lo mismo a mediados de enero cuando los yihadistas estaban a las puertas de Bamako, la capital. En los próximos días voy a intentar recontactar con ellas para conocer su opinión actualizada.

Por cierto… recomiendo el texto: “Mali: la revuelta de las mujeres tuareg frente a los islamistas/Mali: la révolte des femmes touareg face aux islamistes”

Tenemos que estar atentas y atentos, sin duda a los abusos que sin duda se están cometiendo durante la ofensiva francesa, especialmente por parte del ejercito de Mali. Pero eso no quita que sea posible pensar en un escenario de negociación política con los yihadistas.

Otra cosa es el diálogo imprescindible con el movimiento tuareg que, debemos recordarlo, mayoritariamente no está con los grupos que han ocupado el norte de Mali.