<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?>
<rss version="0.91" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">

<channel>
	<title>Mujeres Iberoamericanas</title>
	<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/</link>
	<description></description>
	<language>es</language>

	<image>
		<title>Mujeres Iberoamericanas</title>
		<url></url>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/</link>
		<description></description>
	</image>

	


	
		
		<item>
		<title>Mujeres en Colombia: guerra sobre guerra</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=46</link>
		<date>2006-12-08 19:46:51</date>
		<description>&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
Los actores del conflicto armado en Colombia, en particular los grupos paramilitares y la guerrilla, usan la violencia física, sexual y psicológica contra las mujeres como una estrategia de guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Esta es una de las preocupantes conclusiones de un informe elaborado por la Relatoría sobre los Derechos de las Mujeres de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se hace público hoy.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las Mujeres Frente a la Violencia y la Discriminación Derivadas del Conflicto Armado en Colombia también revela que la discriminación contra las mujeres acentúa el impacto que la violencia tiene contra ellas, sus familias y sus comunidades.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El informe expone además la situación especialmente crítica de las mujeres indígenas y afrodescendientes, quienes enfrentan no sólo las consecuencias de la discriminación de género, sino también aquéllas derivadas de su origen étnico o racial.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;NIÑAS Y MUJERES JÓVENES VIOLENTADAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Al hablar de la problemática del reclutamiento de niñas y jóvenes mujeres por grupos armados como las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) señala que las niñas son violadas y forzadas a emplear dispositivos intrauterinos e incluso a practicarse abortos: &quot;Los líderes paramilitares mandan a buscar a niñas de entre 12 y 14 años para que residan con ellos a fin de prestar servicios sexuales y hacerse cargo de tareas domésticas&quot;.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En el curso de las investigaciones, la CIDH recibió información sobre el caso de una joven embarazada que fue asesinada como represalia por haber escapado. Su bebé fue removido de su vientre y expuesto como símbolo de desaliento para otras niñas en similar situación.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La CIDH también considera alarmante que los actores armados del conflicto arremetan contra las organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos de las mujeres, encuentran que el liderazgo ejercido por estas organizaciones &quot;representa un obstáculo que dificulta su avance en el control social y territorial&quot;, indica el informe.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Esto ha generado que las integrantes de estas organizaciones &quot;hayan sido y continúen siendo víctimas de intimidación sistemática, persecución, secuestro, tortura y abuso sexual, entre otros delitos&quot;, agrega.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las manifestaciones de violencia derivadas del conflicto armado han conducido al desplazamiento forzado de más de dos millones de personas, con un alto porcentaje de familias con jefatura femenina (cuatro de cada diez).&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El informe expone la discriminación padecida por las mujeres desplazadas, tanto por parte de los grupos armados generadores del desplazamiento como por las comunidades receptoras. La investigación constató además que al buscar justicia, las mujeres reciben un tratamiento y una respuesta inadecuada por parte del Poder Judicial.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Esto hace aumentar su temor a denunciar los crímenes padecidos, su desconfianza en la capacidad de las instancias judiciales para remediar las violaciones a sus derechos y promueve un ambiente de impunidad en donde se perpetúa el trato de las mujeres como botín de guerra por los actores armados.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;
SIN RESPUESTA ESTATAL INTEGRAL&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Colombia se destaca por la adopción de normas y políticas públicas claves para el reconocimiento y la protección de los derechos de las mujeres, así como los avances jurisprudenciales impulsados por la Corte Constitucional.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Sin embargo, a pesar de estas medidas, se detecta la ausencia de una política estatal integral para dar respuesta al impacto específico del conflicto armado sobre las mujeres de manera articulada y multidisciplinaria, que aborde las necesidades específicas de las mujeres a lo largo de todo el territorio nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Como señala el informe, &quot;el Estado parece carecer de una visión integral y preparación efectiva y comprensiva para abordar las consecuencias de la violencia y discriminación que el conflicto impone en las mujeres&quot;.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El marco político existente no provee una base adecuada para la realización de programas y servicios integrales para las víctimas, que comprendan las esferas de la justicia, educación, y salud&quot;. El informe formula recomendaciones al Estado para revertir esta situación.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Fuente: CIMAC&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2006-12-08T18:46:51Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>Basta de machismo. El cuadro es grave en América Latina</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=43</link>
		<date>2006-11-04 19:20:34</date>
		<description>&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
La Organización Mundial de la Salud termina de publicar los resultados del mayor estudio efectuado sobre violencia doméstica. Entrevistó 25 mil mujeres, de 15 ciudades, de 10 países, entre ellos Perú y Brasil. En 6 de las ciudades, el 50 por ciento o más de las mujeres dijeron que habían sufrido violencia moderada o severa en su casa. En casi todas las ciudades, un 25 por ciento dijo que había sufrido violencia doméstica en el último año. La investigación muestra que un 20 a un 66 por ciento de las mujeres dijeron que esta era la primera vez que habían hablado de los abusos a alguien. Como señala el informe las voces escépticas de quienes decían que los grupos feministas sobredimensionaban el problema, tendrán ahora que aceptar la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los estudios del BID sobre Latinoamérica muestran un cuadro grave. En México el 70 por ciento de las mujeres aseguraron sufrir violencia por parte de su pareja; en Chile son el 60 por ciento; en los barrios pobres de Ecuador el 60 por ciento. Los datos del BID de fines de los 90 estimaban que en Argentina el 25 por ciento de las mujeres era víctima de violencia, y el 50 por ciento pasó por alguna situación violenta en algún momento de su vida. También indicaban que un 37 por ciento de las mujeres agredidas llevaba 20 años o más soportando estos abusos.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las mujeres golpeadas sufren graves daños, entre ellos: miedo, depresión, dolor crónico y pérdida de la autoestima. Sus hijos son muy afectados. En Nicaragua se encontró que son 3 veces más propensos a asistir a consultas médicas, son hospitalizados con más frecuencia, el 63 por ciento repite años escolares, y abandonan la escuela antes de los 9 años de escolaridad. Otro efecto, es que en diversos casos tienden a repetir en sus núcleos familiares el modelo violento que vieron en sus casas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En pleno siglo XXI, estas situaciones son un escándalo ético, pero, además, tienen agudos costos. El Banco Mundial estima que uno de cada cinco días de trabajo que pierden las mujeres se debe a este problema. En Santiago, las mujeres golpeadas ganaban solo el 39 por ciento de las no golpeadas, y en Managua el 57 por ciento. La productividad se ve duramente afectada. El BID estimó que la violencia doméstica sin incluir los costos policiales, judiciales, y de salud, significa del 1.6 al 2 por ciento del Producto Bruto, cifra con la que se podía casi doblar la inversión en salud en diversos países de la región.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hay una fuerte correlación según los estudios entre pauperización y violencia doméstica. Los estrés socioeconómicos que afectan a América Latina tensan al máximo las familias, y la cultura del machismo explota en la peor dirección. La probabilidad es alta si se tiene en cuenta que el número de pobres creció en América Latina de 148 millones en 1980 a 228 millones en 2005, y entre ellos el de pobres extremos de 60 millones en 1980 a 94 millones en 2005. Pero la vulnerabilidad no solo se da en los pobres. En la Argentina del 90 donde bajo el impacto de las políticas aplicadas, 7 millones de personas dejaron de ser en pocos años clase media para transformarse en nuevos pobres, muchas familias no pudieron soportar las condiciones y según verificó un trabajo de la Universidad de Buenos Aires en diversos casos &#8220;el cónyuge masculino tendió a autodestruirse y destruir su núcleo familiar&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;América Latina suma a la violencia doméstica cuadros tétricos de violencia de género. En México fueron asesinadas en 2005, 6 mil mujeres, y los horrendos crímenes contra las jóvenes de Ciudad Juárez, más de 400, siguen sin develarse. En Guatemala han sido más de 400 las mujeres asesinadas en 2006.
Las mujeres humildes sufren una doble discriminación que pone sus vidas en alto riesgo, la de ser pobres, y la de ser mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Urge reaccionar colectivamente. El Washington Post titula (7/10/06) &#8220;Después de un largo reinado del machismo, las mujeres ganan en España&#8221;. El actual Gobierno español emprendió iniciativas innovativas. Tiene la mayor proporción de mujeres Ministras de toda Europa, 50 por ciento, pidió a los partidos asegurar 40 por ciento de sus listas a mujeres, y a las empresas privadas darles el 40 por ciento de los puestos de sus Consejos Directivos. Incluyó, entre las obligaciones maritales, compartir íntegramente el trabajo hogareño, termina de dictar la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Zapatero ha señalado &#8220;hablamos de esclavitud, feudalismo, explotación, pero la más injusta dominación es la de una mitad de la raza humana sobre la otra&#8221;. Es hora de enfrentar a fondo, legal, educativa y culturalmente, la violencia doméstica, combatir todas las formas de violencia de género, y desterrar por fin el intolerable machismo cotidiano.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Fuente: El Periódico de Guatemala&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2006-11-04T18:20:34Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>Argentina: Centro de Encuentros Cultura y Mujer. Contra la violencia hacia las mujeres</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=40</link>
		<date>2006-11-01 13:45:52</date>
		<description>&lt;img src=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/IMG/arton40.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align='right' width=&quot;70&quot; height=&quot;100&quot; style='border-width: 0px;' class='spip_logos' /&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
Después de tantos años dándole vueltas al tema de la violencia de género y de la utilización de la Internet para difundir contenidos soy consciente de que hubiera tenido que descubrir antes la Web del CECYM, pero lo cierto es que una no puede estar en todo, así que, ahora que la he localizado gracias al interesante encuentro que tuve en Barcelona con una de las integrantes del CECYM, Silvia Chejter, quiero aprovechar los espacios de comunicación en los que participo para invitar a quien tenga interés en el tema de la lucha contra la violencia de género y la experiencia feminista se de una vuelta por la web.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En la sección de &lt;a href=&quot;http://www.cecym.org.ar/publicaciones.shtml&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Publicaciones&lt;/a&gt; encontrarás boletines temáticos específicos, algunos de ellos estan en versión PDF y puedes descargarlos.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Y no te pierdas la sección campañas con la recopilación histórica de diversas campañas realizadas&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;CAMPAÑAS&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.cecym.org.ar/campanias.shtml?sh_itm=0779e829571e729e4bc5d976b9b541a0&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Globalización y nuevas formas de violencia hacia las mujeres&lt;/a&gt;. Prostitución/ feminicidios/ violaciones /no a la impunidad son los ejes de la campaña del 2005. En la guerra y en la paz -señalan-. En el norte y en el sur. Ayer y hoy. En el espacio publico y en el privado. No mas Violencia contra las mujeres. Y sumado a la campaña amplios informes. La de diez años antes 1995: &lt;a href=&quot;http://www.cecym.org.ar/campanias.shtml?sh_itm=134b16d1e837f6e0cc04d1d835eb1441&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Cuando una mujer dice no, es no&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;INVESTIGACIONES&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Y no te olvides de visitar el espacio de &lt;a href=&quot;http://www.cecym.org.ar/investigacion.shtml&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Investigaciones&lt;/a&gt;
con &lt;a href=&quot;http://www.cecym.org.ar/pdfs/la_ninez_prostituida.pdf&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;La niñez prostituida&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://www.cecym.org.ar/pdfs/migraciones_internet.zip&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Migraciones, Globalización y Género. En Argentina y Chile&lt;/a&gt;, Feminicidios e Impunidad-&gt;http://www.cecym.org.ar/material/femicidioseimpunidad.zip] etc.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;EL PAPEL DE LAS ORGANIZACIONES FEMINISTAS COMO IMPULSORAS DE LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En su intervención Silvia Chejter destacó el papel histórico del movimiento feminista en esta lucha, (Ver las referencias de la publicación &lt;a href=&quot;http://www.cecym.org.ar/pub_teorico_metodologicas.shtml&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;&quot;Travesías&quot;&lt;/a&gt; de la que Chejter es editora] y planteó la necesidad de repolitizar esta lucha ante el peligro de que se institucionalice.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En la mesa redonda que tuve el placer de coordinar, participó también Claudia Hermmansdofer del &lt;a href=&quot;http://www.derechosdelamujer.org/&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Centro de Derechos de la Mujer&lt;/a&gt; (CDM)de Honduras en cuya web puede encontrarse también interesantes publicaciones sobre violencia de género en este país, y &lt;a href=&quot;http://www.whrnet.org/docs/entrevista-moran-0411.html&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Sandra Morán&lt;/a&gt; de Sector Mujeres de Guatemala. Nos habló de los asesinatos de mujeres en su país - 500 mujeres asesinadas en este año 2006, de 15 a 30 años'-, del proceso de pacificación y de cómo el problema de la violencia de género quedó fuera de los acuerdos en el proceso de paz, de la recuperación de la memoria histórica de la población indígena y de la necesidad de reclamar justícia por parte de las mujeres. Algunas de ellas fueron violadas hace 25 años durante el conflicto. Sandra nos contó el trabajo quer realizan para apoyarlas en su reconstrucción psicológica y acompañarlas y denunció que todavía en estos momentos se sigue utilizando el terror como elemento de control.&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2006-11-01T12:45:52Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>Mujer mexicana</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=33</link>
		<date>2006-05-29 09:58:10</date>
		<description>&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
¿Qué significa ser una mujer mexicana? Me lo preguntaron lectoras argentinas. Comparto poco más o menos lo que contesté:&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En principio me es difícil pensar en LA mujer mexicana, así en singular. Me parece que habemos muchos &#8220;tipos&#8221; de mujeres mexicanas y no todas pasan por las mismas situaciones. No es lo mismo ser una mujer indígena que campesina que citadina. No se tienen los mismos obstáculos si se es una mujer pobre que rica que de clase media. No se viven las mismas situaciones si se es una mujer con estudios universitarios que apenas con la primaria concluida. No se es igualmente vulnerable si se es casada que soltera, divorciada que madre soltera, adulta que anciana.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Sin embargo, independientemente de nuestras pocas o muchas diferencias, es cierto que las mujeres mexicanas tenemos puntos de intersección, espacios de nuestras vidas en los que podemos converger, para bien o para mal.
De manera general creo que ser mujer mexicana hoy es un reto. Por un lado hay muchas oportunidades que mujeres de generaciones anteriores no tuvieron y que, de hecho, ayudaron a crear tal vez con enormes sacrificios o costos muy altos para ellas; pero por otro, parece que constantemente hay que remar contracorriente.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Por ejemplo, es verdad que ahora podemos estudiar. De hecho muchísimas mujeres cursan estudios universitarios o técnicos y en muchas preparatorias las mujeres constituyen la mayoría de la población estudiantil. Además, ya no se tiene la percepción de que las mujeres tenemos cabellos largos e ideas cortas -frecuentemente los mejores promedios los ocupan mujeres-. No obstante, las circunstancias económicas hacen extremadamente difícil la obtención de un empleo formal y la discriminación que en los hechos padecen miles de mujeres permite que se privilegie la contratación de varones (a menos que se trate de empleos típicamente femeninos) o bien que ellos tengan mejores salarios o mejores oportunidades de promociones y asensos.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Asimismo, en nuestra época es muy común que la mujer labore fuera de casa, lo cual le ha brindado una mayor e importante autonomía e independencia; pero frecuentemente eso representa para ella una doble jornada porque se sigue asumiendo que las labores de casa le corresponden a las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Podemos hablar en voz alta, pensar en voz alta; pero el grito tiene que ser muy fuerte para que se nos escuche.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Ciertamente hay una especie de acuerdo tácito en que es políticamente correcto que las mujeres expresen sus puntos de vista (ningún varón con tres dedos de sesos aceptaría que las mujeres deben callarse y obedecer); pero los espacios son reducidos, acotados y se suele estar bajo la mirada crítica y descalificativa. No es desusual que cuando representamos voces críticas seamos juzgadas como neuróticas, como &#8220;viejas histéricas&#8221; aunque, claro, eso se dirá en voz baja, porque de lo contrario se expondrían a ser tachados de machistas, calificativo que a muchos -así los describa de cuerpo entero- les parece insultante. Podemos votar y ser votadas, pero apenas ha habido cuatro gobernadoras en toda la historia política de nuestro país. Actualmente sólo hay una mujer gobernando una provincia, sólo tres de cada 100 municipios son gobernados por mujeres, y nuestra representación en la Cámara Alta no rebasa el 19 por ciento y en la Baja no llega al 25 por ciento.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es decir, hay, muchas y muy variadas oportunidades para que nos desarrollemos como personas, aunque falte un gran trecho para pensar en que vivimos en condiciones de equidad.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Pero quizás lo que más nos define hoy en día es que ser mujer mexicana representa un riesgo.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Cualquier mujer, de cualquier edad, de cualquier estrato social y con cualquier condición civil corre grave riesgo de ser agredida dentro o fuera de su casa. Los crímenes en Ciudad Juárez son sólo el botón de muestra. Los asesinatos ahí y en otras partes del país continúan y la impunidad también. La violencia hacia las mujeres se aloja en uno de cada cinco hogares, una de cada tres mujeres ha sido agredida al menos una vez en su vida, las violaciones sexuales son cosa de todos los días, el estupro y la pederastia aumentan casi de la mano.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Pero acaso lo que más indigna e inquieta es que pareciera que somos invisibles y que se necesita un titánico y organizado esfuerzo civil para hacernos visibles. Y lo que más duele es que sentimos que en el peor de los casos, el gobierno es cómplice por acción u omisión, y en el mejor, nos ha abandonado.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Ser mujer mexicana es un riesgo y un reto. Y si no me creen pregúntele a las mujeres de Atenco o a Lydia Cacho.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2006-05-29T07:58:10Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>Nace la Red Uruguaya contra la Violencia Domestica y Sexual</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=32</link>
		<date>2006-05-01 10:49:20</date>
		<description>&lt;img src=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/IMG/arton32.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align='right' width=&quot;195&quot; height=&quot;85&quot; style='border-width: 0px;' class='spip_logos' /&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
La Red Uruguaya contra la Violencia Domestica y Sexual es una espacio de articulación de organizaciones de la Sociedad Civil comprometidas con el tema que viene desarrollando desde hace mas de una década acciones de incidencia política.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;A partir del trabajo desarrollado en estos años aumenta nuestra preocupación por la magnitud y la gravedad que el tema adquiere en nuestro país, así mismo constatamos una y otra vez las serias dificultades que existen para abordar el tema a nivel nacional. Si bien reconocemos y visualizamos los logros alcanzados en Uruguay, entendemos que el proceso de toma de conciencia nacional y la priorizacion como tema de agenda y preocupación real del Estado aun es muy incipiente. &lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Partiendo de la concepción de que la Violencia Domestica es un atentado a los Derechos Humanos, que produce daños de gran magnitud en la vida de las personas y que afecta seriamente el desarrollo sostenible de las democracias, entendemos que es prioritario involucrar a la ciudadanía en su conjunto en la lucha por este tema y delinear caminos conjuntos para permear las voluntades políticas para que este tema sea considerado asunto de Estado y enmarcado como una de las prioridades nacionales.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Uno de los desafíos que nos proponemos y para lo cual es necesario sumar esfuerzos de todos los rincones del país es el dirigir nuestras acciones a ejercer influencia en el sistema y sus poderes a partir del desarrollo de estrategias de incidencia en políticas publicas en los ámbitos departamentales, regionales y nacionales&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Creemos que es a partir del desarrollo de acciones colectivas que lograremos verdaderos caminos para incidir en el Estado y en la Sociedad en su conjunto.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Tenemos la firme convicción que si logramos romper el aislamiento y la fragmentación en la que nos encontramos quienes día a día trabajamos en el tema, ampliamos la mirada hacia un horizonte nacional y buscamos caminos colectivos que potencien nuestro accionar estaremos sumando huellas en el camino que desde hace muchos años se viene gestando a partir de los esfuerzos de ciudadanas y ciudadanos que un día se atrevieron a soñar que una vida sin violencia es posible.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En este momento de nuestra historia renovamos nuestro compromiso con esa utopía y reconocemos y nos fortalecemos en el trabajo realizado por tantas personas que hoy están junto a nosotros / as y de otras que ya no están, pero que su fuerza y compromiso nos siguen guiando.&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2006-05-01T08:49:20Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>Violencia entre y hacia las lesbianas</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=30</link>
		<date>2006-02-01 00:44:45</date>
		<description>&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
Podemos definir el maltrato como un patrón de comportamiento donde una persona trata de controlar los pensamientos, las creencias, o la conducta de su compañera, su amiga o cualquier persona cercana. (Bárbara Hart) Puede incluir al abuso físico, emocional, sexual y/o económico. Aunque ambas personas pueden usar la violencia, el maltrato no es nunca mutuo y cruza todas las líneas sociales, étnicas, raciales, y económicas. El tamaño, la fuerza, las creencias políticas, o la personalidad no determinan quién puede abusar o ser abusada.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las relaciones de violencia entre lesbianas son una realidad mucho más frecuente de lo que pensamos y las consecuencias son indefinibles debido a la invisibilidad de nuestra existencia, pero además porque también es un tema tabù dentro de la misma comunidad lésbica.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Cierto activismo gay-lésbico tiene responsabilidad, pues en su intento por amoldarse a determinados parámetros sociales que los/as haga &#8220;aceptables&#8221; dentro de la sociedad, muchas lesbianas han callado este tipo de situaciones. En la lucha por la unión civil, y ahora por la adopción se resaltan los valores del &#8220;amor&#8221; y el &#8220;respeto&#8221;, en los que se basarían las relaciones gay-lésbicas y se invisibiliza la posibilidad de que se den vínculos de maltrato, por el hecho que esto sería &#8220;mala prensa&#8221;. Para muchas activistas lesbianas es mejor ofrecer a la opinión pública una imagen positiva de nuestras relaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Por otro lado el movimiento feminista que ha trabajado el tema de violencia se ocupó sobre todo del maltrato en parejas heterosexuales, y esto ha hecho que a las mujeres lesbianas les sea dificultoso reconocer en su propia vida situaciones de violencia doméstica. En esta última década también hay una corriente feminista que al reducir al lesbianismo a una sexualidad diferente entre muchas, lo que ha hecho es reivindicar prácticas patriarcales basadas en una estructura de violencia y dominación, que las lesbianas reproducen en su búsqueda de pertenencia al medio y enfrentar de alguna manera la marginación a la cual son sometidas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Además debemos pensar que las víctimas de maltrato se sienten avergonzadas de este hecho, sienten que son incapaces de protegerse de la agresión, y hasta hace poco no había lugares donde poder hablarlo o denunciarlo, ya que esto significaba también blanquear su condición sexual.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Aquí debemos mencionar el excelente trabajo de las mujeres de Desalambrando en este tema. Según una encuesta realizada por ellas con preguntas como &#8220;¿Tu compañera hace cosas que sabe que te hieren intencionalmente? hasta ¿Tu compañera te ha empujado, golpeado, pateado o pegado una trompada? El 71% de las entrevistas en el relevamiento contestó que había vivido por lo menos una de esas situaciones. Sólo el 5% contestó ninguna y un significativo 24% no contestó. Cuando procesaron esta pregunta de manera que nos permitiera medir si el nivel de maltrato vivido por las entrevistadas a partir de sus respuestas era alto o grave, leve o intermedio el resultado fue: nivel alto 18%, intermedio 44% y leve 38%.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las estadísticas dicen que se dan casos de violencia extrema, llegando en algunos casos al asesinato, intentos de suicidio, además de las formas más sutiles y quizás por eso más frecuentes de violencia doméstica: insultos verbales, humillaciones, burlas, descalificación de la compañera.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La lesbofobia y la lesbofobia internalizada no son conceptos ajenos a toda esta problemática. Cada una de nosotras ha vivido de alguna manera una forma particular de opresión: en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en la calle. Repetimos conceptos y naturalizamos nuestra propia opresión. La sociedad pauta modelos, estereotipos masculino y femenino, estructura jerarquizada de familia. Cada una de nosotras va asimilando cómo debemos ser, qué debemos creer, pensar, cómo debemos sentir. Dentro de estos parámetros sociales las mujeres somos dulces, sumisas y obedientes. Si en la pareja no hay hombre, si somos dos mujeres, pareciera no haber polo de dominación ni violencia. Por lo tanto nos cuesta más pensar en víctimas y agresoras. Esto, que llamamos estereotipos de género, normativiza y otorga valor a la sexualidad. Quien transgrede estos estereotipos serán sancionadas por la sociedad que los regula.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;Lesbianas y movimiento feminista.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las lesbianas feministas hoy, necesitamos generar una visibilidad diferente y acciones políticas mas concretas. Así como durante años hemos luchado por la legalización del aborto, y todos los temas que entre todas las feministas definimos como prioritarios en esta lucha contra la opresión hacia las mujeres. Hoy necesitamos dedicar parte de nuestra energía para poder ayudar a otras compañeras lesbianas e invitamos a todas las feministas a reflexionar junto a nosotras sobre las estrategias a seguir para modificar y resolver esta situación.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Alguna vez muchas de nosotras llevamos el cartel de YO ABORTE, hoy compañeras mas que nunca necesitamos que todas las feministas en alguna acción puedan colocarse un cartel que diga Basta de violencia hacia las Lesbianas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La violencia hacia las mujeres esta en la agenda de todas las organizaciones, pero las lesbianas seguimos sin existir en ningún capitulo y mientras esto suceda seguirán sufriendo muchas compañeras, muriendo, o suicidándose otras, y nadie se enterará salvo el entorno.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Sabemos cuantas mujeres mueren por aborto clandestino, o cuantas aproximadamente sufren violencia doméstica. ¿Pero sabemos cuantas lesbianas son victimas de la violencia? ¿Cuantas se suicidan? ¿Y como llegar a ellas para ayudarlas? De eso no se habla, ni siquiera nosotras las feministas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;Estrategia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La Casa del Encuentro abrirá un espacio para tratar este tema, la violencia que el sistema realiza hacia las lesbianas a través de la invisibilizacion, la exclusión y la violencia que hay entre algunas relaciones de lesbianas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Luego de un trabajo de base, como lo es el que hacemos en la Casa del Encuentro puedo decir que tenemos mucho por hacer en este tema, que quizás son mas lesbianas que mueren producto de la violencia, o que mueren en silencio día a día por no poder hablar libremente de lo que les pasa, que las que lo hacen por VIH.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Fabiana Tuñez Coordinadora General de Areas de La Casa del Encuentro. www.casadelencuentroweb.com.ar&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Esta ponencia esta dedicada a nuestra querida compañera Patricia quien el 29-11-04 dejo de existir, producto de la depresión y la violencia.&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2006-01-31T23:44:45Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>Feminicidio en Guatemala</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=21</link>
		<date>2006-01-02 14:30:55</date>
		<description>&lt;img src=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/IMG/arton21.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align='right' width=&quot;130&quot; height=&quot;109&quot; style='border-width: 0px;' class='spip_logos' /&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
Existe un país donde un hombre puede librarse de una condena de violación si se casa con la víctima, siempre que ésta sea mayor de 12 años. Allí, el sexo con menores sólo es delito si la niña puede demostrar que no fue ella quien provocó. En Guatemala, para que una mujer maltratada pueda llevar a los tribunales a su marido, las heridas han de permanecer visibles al menos diez días. En algunas comunidades, incluso, es normal que los padres `inicien' a sus hijas en el sexo.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Atada con alambre de espinos, espantosamente mutilada, con insultos grabados sobre la piel, violada, asesinada, decapitada y tirada en un arcén; en la capital del país es raro el día en que no se encuentra una mujer en estas condiciones. Este año, la media ha sido de dos cuerpos al día: 312 hasta mayo, que se suman a las i.5oo violadas, torturadas y asesinadas en los últimos cuatro. Queda claro que, en Guatemala, ser mujer y víctima es una misma cosa.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En la cola de un organismo de Derechos Humanos, Catalina Macario espera para hablar con alguien que la pueda ayudar. Quiere saber si es posible enjuiciar a quienes atacaron a su «niña». Hilda tenía 12 años cuando fue destripada con un machete por resistirse a una violación. Sobrevivió, pero fue rechazada y estigmatizada por su comunidad. A su lado, María Alma de Villatoro habla de Priscilla, su hija de 21años muerta a cuchilladas a manos de su novio por negarse a abortar.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los periódicos llevan la cuenta de los cadáveres, aunque la noticia suele reducirse a un párrafo al pie de una página interior. En ocasiones se menciona que la mujer fue encontrada sin cabellera y atada con alambre de espino, abandonada en un descampado o, como suele ocurrir, dentro de un bidón de gasolina vacío. También se indica que sobre la piel se encontraron grabadas las palabras «Muerte a las putas», y raramente se dice si la mujer o la chica (a veces de apenas ocho ó nueve años) fue violada, como ocurre en casi todos los casos, según afirma Mario Guerra, director del depósito de cadáveres de Ciudad de Guatemala. Las familias pueden tardar meses en dar con ellas, ya que aparecen lejos del lugar del secuestro. A muchas se las designa «XX» o «identidad desconocida»; sus rostros están irreconocibles y acaban incineradas en fosas comunes.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Desde el fin de la guerra civil, las redes del crimen organizado se han infiltrado en el Gobierno, el Ejército y la Policía.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Para entender la situación hay que remontarse a los años 50, cuando amplias zonas de Guatemala estaban en manos de la United Fruit Company. En 1954, el gobierno de izquierdas elegido democráticamente expropió terrenos de la multinacional en el marco de la reforma agraria, y la CIA, cuyo director estaba ligado a la compañía, orquestó un golpe militar. Se paralizó la redistribución de tierras, surgieron grupos guerrilleros y comenzó la campaña antiinsurgencia patrocinada por EE.UU. El ciclo de represión, recrudecido en los 80, durante la era Reagan, fue el más violento y desconocido de América Latina.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Con la Guerra fría de fondo, los sucesivos gobiernos de Washington inyectaron ayuda militar a Guatemala y a grupos de ultraderecha para proteger sus intereses en la región. Se asolaron grandes extensiones de cultivos, masacrando a la población, indios mayas en su mayoría. Los habitantes de las zonas beligerantes eran llevados en manada a las iglesias y quemados vivos; se encerraba a familias enteras dentro de un pozo. Los oponentes políticos eran eliminados y las mujeres, violadas; mutiladas y asesinadas. A las embarazadas las abrían el útero y colgaban los fetos de un árbol. En 1996, cuando la ONU negoció un acuerdo de paz, se contaban más de 200.000 muertos, 40.000 desaparecidos y 1,3 millones de guatemaltecos convertidos en refugiados internos, en un país de poco más de diez millones de habitantes. Cuando la Iglesia católica denunció en 1998 que el 93 por ciento de los muertos de la interminable guerra civil había fallecido (en lo que más tarde se reconocería como «actos de genocidio») a manos de las Fuerzas Armadas, los escuadrones de la muerte paramilitares y la Policía, el obispo que redactó el informe fue asesinado en la puerta de su casa. Extraordinariamente, dado el clima de impunidad que se vive en el país, tres oficiales fueron condenados por el homicidio.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Como reconocimiento de que los responsables de la mayor parte de las atrocidades fueron los sectores armados por EE.UU., entrenados con métodos sádicos de represión, el acuerdo de paz apoyado por la ONU exigió la reducción y reforma de las Fuerzas Armadas y la Policía. Pero mientras se reducían ambas instituciones, los hombres seguían siendo los mismos. Los responsables de las peores atrocidades continuaron impunes. Efraín Ríos Montt, el general acusado de actos de genocidio en la cumbre de la guerra (cuyos cargos desestimó el ex presidente estadounidense Ronald Reagan como «acusaciones falsas»), consiguió ser elegido presidente del Congreso.&lt;/p&gt;
&lt;div class='spip_documents spip_documents_center' &gt;&lt;img src='http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/IMG/jpg/guatemala_morgue_330_285.jpg' width='330' height='285' style='border-width: 0px;' alt=&quot;(JPG)&quot; /&gt;
&lt;div class='spip_doc_titre'&gt;&lt;strong&gt;Fot. Carlos Reyes-Manzo. AI&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class='spip_doc_descriptif'&gt;Una mujer en la morgue. Guatemala&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En un país que ha sido testigo de tantas atrocidades sin ley, no sorprende que la vida no valga nada. Y en una tierra con una cultura machista tan pronunciada, no extraña que los hombres se hayan acostumbrado a pensar que pueden asesinar, torturar y violar a las mujeres y quedar impunes.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es asombrosa la rapidez con la que aceptó verme el jefe Méndez, responsable de una unidad policial especial creada el año pasado para investigar asesinatos de mujeres. Teniendo en cuenta el número de crímenes, podríamos pensar que es un hombre ocupado, pero en su oficina no hay mucho que hacer. De cuatro ordenadores, sólo dos están encendidos. Aparte de Méndez y su secretaria, hay tres agentes más en la habitación. Están sentados en corrillo, hablando y riéndose durante mi visita.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Para Méndez, la raíz de esta violencia hacia el género femenino es sencilla: «Las mujeres ahora salen más de casa y empiezan a participar en todos los aspectos de la sociedad. Muchos hombres las odian por ello. Éste es un país con muchos machistas», sentencia. Detrás del jefe de Policía, su joven secretaria, embutida en un ceñidísimo uniforme, le acaricia el pelo mientras habla.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Méndez atribuye el clima generalizado de violencia al florecimiento del tráfico de drogas, la proliferación de armas ilegales y las luchas internas despiadadas entre bandas callejeras rivales, las maras. En un país con al menos 1,5 millones de armas sin registrar, y que el año pasado se calcula que importó 84 millones de balas y cartuchos, sin duda esto es parte del problema. Ciudad de Guatemala es una de las urbes más peligrosas del mundo, con una tasa de asesinatos cinco veces superior a la de Bogotá, en una Colombia destrozada por la guerra. Sin embargo, el jefe de Policía empaña este punto de vista al sugerir que una manera de abordar el problema sería deshacerse de la molesta presunción de inocencia en el arresto de sospechosos. Conociendo a jefes de Policía como éste, no sorprende que se hayan investigado menos del diez por ciento de estos crímenes. De los 527 asesinatos de mujeres y niñas el año pasado, sólo uno ha culminado en una acción judicial.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Según Méndez, el sello de las mutilaciones observadas en los cadáveres se debe a «rituales satánicos», parte de las ceremonias de iniciación en una pandilla callejera. La versión que ofrece el Gobierno es que las bandas son culpables de la mayoría de los asesinatos.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En los barrios más pobres de la ciudad, donde proliferan las maras, los pandilleros admiten que algunas mujeres se ven involucradas en la rivalidad entre bandas. «Pero a muchas se las asesina para cargarnos el muerto y tener una excusa para disparar contra nosotros», afirma un chico de 19 años cubierto de tatuajes, apoyado en una pared de un barrio donde hace unas horas se ha encontrado el cadáver decapitado de una joven. «La Policía ve a dos o más con tatuajes y empieza a disparar», añade.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Somos testigos de primera mano. Al poco de llegar al barrio para hablar con miembros de la pandilla más temida del país, Mara Salvatrucha, dos coches patrulla se acercan chirriando sobre las vías del tren. Los agentes salen de un salto, enfilan los rifles y ordenan a los jóvenes que pongan las manos sobre la pared. De no estar nosotros allí, los mareros aseguran que les habrían disparado.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Desde el fin de la guerra civil, las redes del crimen organizado que se han infiltrado en el Gobierno, el Ejército y la Policía reclutan a pandilleros para que les hagan el trabajo sucio y luego los asesinan. Así se quitan de en medio a los testigos y `limpian' las calles de quienes son considerados el azote de la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los defensores de los Derechos Humanos, sometidos con regularidad a amenazas de muerte e intimidaciones, creen que culpar a la violencia callejera es una manera de simplificar deliberadamente el problema. A las mujeres, aseguran, no sólo se las «mata como moscas» porque se las considera sin valor, también se las utiliza como títeres en las luchas de poder entre redes del crimen organizado. «Un elemento clave en la historia de Guatemala es el uso de la violencia contra las mujeres para aterrorizar a la población», explica Eda Gaviola, directora del Centro de Acción Legal para los Derechos Humanos (Caldh). «Este estado de terror beneficia a todo tipo de criminales, desde el narcotráfico hasta las adopciones ilegales, pasando por el blanqueo de dinero y los secuestros. Hay signos claros de conexión entre estas actividades y el Ejército, la Policía y las empresas de seguridad privada, a las que se incorporaron ex militares y ex policías tras la reducción de las fuerzas del orden.»&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hace tres años, Amnistía Internacional describía Guatemala como un «Estado mafioso corporativo» controlado por «poderes ocultos» que forman una «alianza entre sectores de la oligarquía, empresarios, Policía, Ejército y los delincuentes comunes». A lo que Hilda Morales, una abogada que lidera una red de grupos femeninos constituidos a medida que escalaba el problema, añade: «Ni la Policía ni el Gobierno se lo toman en serio». En su opinión, la situación no cambiará a menos que se presione desde el exterior y que los inversores conozcan la situación y cuestionen sus negocios con Guatemala.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;No olvidemos que éste es un país pequeño, condenado geográficamente a una relativa oscuridad. En el vecino México, en Ciudad Juárez, en la frontera con EE.UU., las más de 400 mujeres asesinadas en la última década han atraído la atención de todo el mundo. Estrellas de cine como Jane Fonda, Sally Field o Jennifer López han puesto su rostro para subrayar y denunciar lo que se ha dado en llamar `feminicidio'. Pero pocos hacen caso de lo que pasa en Guatemala.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El intento por parte de la ONU de establecer una comisión para investigar y enjuiciar a las «poderes ocultos» del país fue desestimado por las autoridades locales por «inconstitucional». Mientras siguen las conversaciones, también continúan los asesinatos.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;«Aquí, las mujeres mueren peor que los animales. Cuando el Ayuntamiento anunció una campaña para exterminar a los perros callejeros, la gente paralizó las calles para protestar -comenta Andrea Barrios, del Caldh-. Cuando se asesina a una mujer, la indiferencia es total. Se ha creado la imagen de que las que mueren se lo merecen de un modo u otro.»&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La Policía, de hecho, afirma públicamente que las víctimas son, en su mayoría, prostitutas. Es parte de una estrategia para intimidar a las familias que presionan para que se investiguen las muertes. En realidad, más del 40 por ciento de las asesinadas era ama de casa y un aS por ciento, estudiantes. Sin dejarse amedrentar por esta estrategia, Rosa Franco, madre de una adolescente asesinada brutalmente hace cuatro años, no ha parado de exigir justicia. Siguen a sus hijos de camina al colegio. A poca distancia de la casa, un coche con varios ocupantes en su interior vigila por turnos. Hay uno la noche que hablo con e en su casa. Para los defensores de los Derechos Humanos, este tipo de vigilancia es una señal de qu el asesinato está relacionado con la burocracia y el crimen organizado. «Tengo miedo -confiesa Rosa-, Pero me he jurado no dejar de luchar.»&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El mismo sentimiento lo comparten María Elena y Liliana Peralta. Su hermana mayor, Nancy, fue asesinada en el 2002.. Cuando las hermanas y sus padres denunciaron que la estudiante de Contabilidad de 3o años n había vuelto a casa un día, la Policía les dijo que esperaran a ver si aparecía. A1 día siguiente, el cuerpo desfigurado de una joven fue encontrado a las afueras de capital. El padre llamó al depósito, donde le dijeron que no podía ser su hija porque la descripción no coincidía. Junto al cuerpo, sin embargo, había aparecido una de las prendas que Nancy llevaba al salir de casa.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&#8220;La policía se ríe de nosotras, a mi hermana le dicen `la muerta viviente'. Insisten en que no ha muerto, que otra estudiante se había apropiado de si identidad para inscribirse en la Universidad. No quieren investigar», afirma María Elena, quien ha empezado a estudiar Derecho para llevar ante la justicia a lo asesinos de su hermana.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Rosa Franco y la familia Peralta denuncian que incluso las pruebas forenses más básicas, como la de fluidos corporales, que pueden ayudar a identificar a los asesinos en ambos casos, no se llevaron a cabo. Ante las constantes frustraciones, piensa llevar sus casos a la Comisión Interamericana. Sin embargo, la mayoría de las familias de las víctimas no tiene recursos ni conocimientos como para iniciar una lucha legal.
Alejados del caos de Ciudad de Guatemala, en la selva al norte del país, rica en vestigios de la civilización maya, un grupo de arqueólogos encontró recientemente en una cripta la escena de un crimen antiguo había restos de dos mujeres, una de ellas embarazada dispuestos en forma ritual. A1 parecer, era el resultado de una demostración de fuerza entre ciudades rivales. 1500 años después, sus descendientes siguen siendo víctimas de las luchas por el poder.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt; &lt;i class=&quot;spip&quot;&gt;Rosa Franco lleva cuatro años luchando para que se investigue el asesinato de su hija adolescente María Isabel. una noche, en las noticias, Rosa reconoció el cuerpo de su pequeña, boca abajo, en un descampado. Rosa presionó a la Policía para que buscara al asesino, les entregó pruebas que demostraban que su móvil había sido usado tras la muerte y siguió la pista de testigos que narraron cómo la habían tirado de un coche. Las autoridades la acusaron de entrometerse y declararon en público qWe su hija era prostituta.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Manuela Sachaz tenía 19 años y cuidaba de un bebé de diez meses. Su cuerpo apareció sobre un charco de sangre. Violada y mutilada; sus pechos y labios, amputados; las piernas, agujereadas por navajazos. El bebé, sentado en la trona, tenia el desayuno delante. Los dos habían sido decapitados. Aferrada a una foto de su nieto, hablando entre lágrimas, Cervelia Roldán señala a un vecino policía &#8220;que solía molestar a Manuela&#8221; y que desapareció después del doble asesinato. Las autoridades no han puesto mucho interés en investigar.
&lt;/i&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Fuente: XL Semanal. ABC. del 11 al 17 de diciembre 2005&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2006-01-02T13:30:55Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>La Cumbre Iberoamericana de Salamanca emite un comunicado especial sobre la violencia de género</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=15</link>
		<date>2005-10-17 12:45:48</date>
		<description>&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
&lt;i class=&quot;spip&quot;&gt;Los medios de comunicación tradicionales ni siquiera lo ha mencionado pero en la Cumbre de Iberoamérica se ha producido un logro importante en el camino en la lucha por la defensa los derechos de las mujeres: la inclusión de la violencia contra las mujeres en la agenda oficial.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;A pesar de que no ha tenido mucho reflejo en los medios de comunicación tradicionales, uno de los &lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;COMUNICADOS ESPECIALES - EL COMUNICADO Nª 3- ANEXOS A LA DECLARACIÓN DE LA CUMBRE IBEROAMERICANA DE SALAMANCA&lt;/strong&gt; celebrada los días 14 y 15 de octubre del 2005 pone el acento en la lucha contra la violencia hacia las mujeres y la equidad de género.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las organizaciones de mujeres celebramos la inclusión de este punto en la agenda oficial iberoamericana y esperamos que sirva como nuevo referente de para los países miembros facilitando el trabajo de las organizaciones de mujeres que desde hace años viene denunciando esta situación.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Lamentamos que los medios de comunicación tradicionales hayan puesto de manera casi exclusiva el acento a la reacción de Estados Unidos ante al comunicado especial nº 7 de la Cumbre relativo al bloqueo a Cuba y no se haya producido ni siquiera una mínima mención al importante logro de incluir en la agenda la violencia de género, algo que afecta a más de la mitad de la población iberoamericana.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.cumbre-iberoamericana.org/cumbreIberoamericana/ES/Prensa/comunicadosPrensa/15-10-2005-14.htm&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;Acceso a la web oficial de la Cumbre de Salamanca. Declaraciones especiales&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Texto oficial:&lt;/h3&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Comunicado especial sobre la violencia contra las mujeres y la equidad de género&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La violencia contra las mujeres es una grave violación de los derechos humanos y constituye una de las manifestaciones más flagrantes de la feminización de la pobreza.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Nos comprometemos, en consecuencia, a promover políticas que contribuyan a erradicar la violencia contra las mujeres y a asegurar el pleno disfrute de los derechos y libertades fundamentales de las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Priorizaremos en nuestra agenda la promoción de políticas con enfoque de género y consolidaremos medidas legales que garanticen el empoderamiento económico, político y social de las mujeres, convencidos de que una mayor equidad contribuirá al fortalecimiento de sociedades más democráticas y más justas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Mujeres en Red. El Periódico Feminista&lt;br&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=382&quot; class=&quot;spip_out&quot;&gt;http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=382&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</description>
		<author>Lola Pérez Carracedo</author>
		<dc:date>2005-10-17T10:45:48Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Lola Pérez Carracedo</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>La teoría del ciclo de la violencia</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=14</link>
		<date>2005-10-14 21:51:27</date>
		<description>&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
Las mujeres agredidas no están siendo constantemente agredidas ni su agresión es infligida totalmente al azar. Uno de los descubrimientos más sorprendentes en las entrevistas fue el ciclo definido de agresión que estas mujeres experimentan. La comprensión de este ciclo es muy importante si queremos aprender cómo detener o prevenir los incidentes de agresión. Este ciclo también ayuda a explicar cómo llegan a ser víctimas las mujeres agredidas, cómo caen dentro del comportamiento de invalidez aprendida, y porqué no intentan escapar.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El ciclo de la agresión parece estar compuesto de tres fases distintas, las cuales varían en tiempo e intensidad, para la misma pareja y entre las diferentes parejas. Estas fases son: 1) la fase de aumento de tensión; 2) la explosión o el incidente agudo de agresión; y 3) el respiro lleno de calma y de cariño. Hasta el momento, no he sido capaz de estimar por cuánto tiempo permanecerá una pareja en cualquiera de las fases, ni tampoco puedo predecir cuánto tiempo le tomará a una pareja para completar un ciclo. Hay evidencia de que eventos circunstanciales pueden influir sobre la duración del ciclo. Al examinar algunas relaciones que han durado 20 o más años, éstas indican que pueden ocurrir varios patrones diferentes del ciclo. Estos patrones tienden a corresponder con las diferentes etapas de la vida. También hay alguna evidencia de que ciertas intervenciones de tratamiento tienen más éxito si ocurren en una fase determinada más que en otra.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;FASE UNO: LA ETAPA DE AUMENTO DE LA TENSION&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Durante esta etapa, ocurren incidentes de agresión menores. La mujer puede manejar estos incidentes de diferentes formas. Ella generalmente intenta calmar al agresor a través de la utilización de técnicas que previamente han probado ser eficaces. Ella puede ser &#8220;chineadora&#8221;, condescendiente, y puede anticiparle cada capricho, o puede permanecer fuera del camino de él. Ella le permite saber al agresor que acepta sus abusos como legítimamente dirigidos hacia ella. No es que ella crea que debería ser agredida sino, más bien, que ella cree que lo que hace evitará que su enojo aumente. Si ella hace bien su trabajo, entonces el incidente se acabará; si él explota, entonces, ella asumirá la culpa. En esencia, ella ha llegado a ser su cómplice al aceptar algo de responsabilidad por el comportamiento agresivo de él. A ella no le interesa la realidad de la situación, porque está intentando desesperadamente evitar que él la lastime más. Con el propósito de mantener este rol, ella no debe permitirse a sí misma enojarse con el agresor. Recurre a una defensa psicológica muy común, llamada por supuesto &#8220;negociación&#8221; por los psicólogos.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Ella se niega a sí misma que está enojada por ser lastimada psicológica y físicamente de manera injusta. Ella busca excusas tales como: que tal vez ella merecía la agresión, identificándose con frecuencia con el razonamiento equivocado del agresor. Cuando él arroja en el suelo de la cocina la cena que ella preparó, ella razona que tal vez ella la recocinó accidentalmente. Mientras ella limpia el desorden que él causó, puede pensar que él fue un poquito exagerado en su reacción pero, generalmente ella está tan agradecida de que fue un incidente relativamente pequeño, que resuelve no enojarse con él. Ella sabe que el incidente pudo haber sido peor; él pudo haberle lanzado la cena directamente a ella. Así, sin importar qué tan malos puedan ser estos incidentes aislados, las mujeres agredidas tienden a minimizarlos al saber que el agresor es capaz de hacer mucho más. También ella puede culpar a una situación en particular por el estallido de su esposo. Tal vez él había tenido problemas en el trabajo o había tomado demasiado y no sabía lo que estaba haciendo. Si por cada incidente aislado se le hecha la culpa a un factor externo y no al agresor, es fácil para ella negar su propio enojo. Si los factores externos fueron los responsables por la agresividad del agresor, ella piensa que no hay nada que pueda hacer para cambiar la situación. Ella razona que, si aguarda un tiempo más, la situación cambiará y traerá una mejora en el comportamiento de él hacia ella. Este razonamiento desafortunadamente no trae ninguna mejora, solamente el aplazamiento de la segunda fase del ciclo: el incidente agudo de agresión.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las mujeres que han sido agredidas durante mucho tiempo saben que estos incidentes menores de agresión solamente irán en aumento. Sin embargo, usando la misma defensa psicológica, ellas se niegan a aceptarlo, para ayudarse a sí mismas a enfrentarlo. También niegan el terror por la inevitable segunda fase, al convencerse a sí mismas que tiene algo de control sobre el comportamiento del agresor. Durante las etapas iniciales de esta primera fase, de hecho tienen algo de control limitado. Al aumentar la tensión sin embargo, pierden rápidamente el control. Cada vez que un incidente de agresión menor ocurre, hay efectos residuales de aumento en la tensión. El enojo de la mujer agredida aumenta continuamente, aún cuando ella puede no reconocerlo o expresarlo y cualquier control que pueda tener sobre la situación disminuye. El agresor, incitado por la aparente aceptación pasiva de la mujer de su comportamiento agresor, no trata de controlarse a sí mismo. La actitud de laissez faire de la sociedad también refuerza su creencia de que es su derecho disciplinar a su mujer. Está consciente que su comportamiento es inadecuado, aún si él no lo admite.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La mayoría de los agresores son violentos solamente en sus casas. Ellos comprenden, demasiado bien, que tal comportamiento no sería tolerado en público. Al saber que su comportamiento está mal, crea en él un miedo mayor de que ella pueda llegar a disgustarse y lo abandone. Así, el se vuelve más opresor, celoso y posesivo con la esperanza de que su brutalidad la mantendrá prisionera. Históricamente, este comportamiento ha tenido éxito. Sólo recientemente, con el incremento de atención de la sociedad y con la preocupación acerca de su situación, la mujer agredida ha empezado a encontrar una salida.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los intentos de la mujer agredida para enfrentar los incidentes menores de agresión de la fase de aumento de la tensión es lo mejor que puede hacer. Muchas mujeres, en una sociedad sexista, experimentan incidentes de agresión similares. La diferencia entre estas mujeres y las mujeres agredidas es que la mujer agredida es más propensa al síndrome de invalidez aprendida; ella ha aprendido que es incapaz de evitar que ocurra el resto del ciclo. Muchas parejas son expertas para mantener esta primera fase a un nivel constante por largos períodos de tiempo. Ambos quieren evitar el incidente agudo de agresión. Una situación externa con frecuencia trastornará este delicado balance. Muchas mujeres agredidas reconocen esto, y hacen todo lo que esté de su parte para controlar todos los factores externos que les sea posible con el propósito de impedir más incidentes de agresión.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Como se acaba de mencionar, ellas se esfuerzan para manipular el comportamiento de otros miembros de la familia hacia el agresor. Ellas lo encubren, dan excusas por su comportamiento rudo y, con frecuencia, alejan a aquellos que quieren y que podrían ayudarlas. Algunas mujeres ahuyentan a sus padres, hermanas, hermanos y, con frecuencia, a sus hijos, porque temen que ellos podrían enojar al agresor y, así, llegar a ser agredidos. Ellas reconocen que el agresor es capaz de infligir más daño. Con frecuencia, él amenaza a la mujer con cometer tal brutalidad durante los períodos de hostigamiento verbal. Una mujer reportó que la primera fase duraba períodos de tiempo más y más largos al ir creciendo sus hijos. Una vez que los hijos se iban de la casa, la fase uno podía durar por varios años antes de que ocurriera un incidente agudo de agresión.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Habían pasado diez años sin que ocurriera un incidente agudo de agresión, hasta que uno de los hijos de la pareja murió en un accidente. Su esposo desahogó su pena golpeándola tan seriamente que tuvo que ser hospitalizada por varios meses. Al momento de la entrevista, habían pasado cinco años desde ese grave incidente. Incidentes menores de agresión ocurrían constantemente, y éstos claramente encajaban en la primera fase del ciclo de agresión. Es probable que ellos pudieran permanecer en esta fase hasta que otro evento externo causara un avance hacia la segunda fase.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En la medida en que el agresor y la mujer agredida sienten que está aumentando la tensión durante esta primera fase, se hace más difícil que sus técnicas para enfrentarla funcionen. Cada uno se vuelve más frenético. El hombre incrementa su sofocamiento posesivo y su brutalidad. Su esfuerzos para humillarla psicológicamente se hacen más agudos, sus peroratas verbales duran más tiempo y son más hostiles. Los incidentes menores de agresión se hacen más frecuentes y el enojo resultante dura por períodos más largos de tiempo. La mujer agredida es ahora incapaz de restaurar el equilibrio, tal como lo hacía al comienzo de esta fase. Ella está menos capacitada para defenderse por sí misma contra el dolor y las heridas. La tortura psicológica es la más difícil de manejar. Exhausta, debido a la tensión constante, ella generalmente evita al agresor, temiendo que, inadvertidamente, pueda provocar una explosión. Él empieza a avanzar más opresivamente hacia ella en la medida que observa su retiro. Empieza a buscar manifestaciones de la ira de ella, percibiéndolas aún cuando ella pueda aún negarlo o cuando ella piensa que lo ha disimulado exitosamente. Cada cosa que ella hace está sujeta a malas interpretaciones. Él la ronda dejándole escasamente espacio para respirar. La tensión entre los dos llega a ser insoportable.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;FASE DOS: EL INCIDENTE AGUDO DE AGRESION&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hay un punto hacia el final de la fase de aumento de la tensión en el cual el proceso deja de responder a cualquier control. Una vez que se alcanza este punto inevitable, tendrá lugar la siguiente fase: el incidente agudo de agresión. La fase dos se caracteriza por una descarga incontrolable de las tensiones que se han venido acumulando en la fase uno. Esta falta de control y su gran destructividad distingue al incidente agudo de agresión de los incidentes menores de agresión de la fase uno. Esto no quiere decir que aquellos incidentes de la fase uno no son graves y no constituyen un ataque injusto, pero son ambas, la seriedad con que los incidentes de la fase dos son vistos por la pareja, como su naturaleza incontrolable, las que marcan una diferencia entre las fases.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Durante la fase dos, tanto el agresor como la mujer agredida aceptan completamente el hecho de que su ira está fuera de control. En la fase uno, el comportamiento agresivo, generalmente, había sido medido conscientemente por el agresor cuando él lo administraba. En la fase dos, aunque él puede comenzar por justificarse a sí mismo por su comportamiento, el agresor termina sin comprender lo que pasó. Su rabia es tan grande que enceguece su control sobre su comportamiento. El comienza por querer enseñarle una lección a su mujer, sin ninguna intención de causarle ningún daño en particular y se detiene cuando siente que ella ha aprendido la lección. En este momento, sin embargo, ella generalmente ha sido gravemente golpeada. Cuando los agresores describen estos incidentes agudos se concentran en justificar su comportamiento. Con frecuencia, relatan una gran cantidad de insignificantes molestias que ocurrieron durante la fase uno. Algunas veces culpan a la bebida o al exceso de trabajo. Rara vez, el gatillo, para iniciar esta fase dos, es el comportamiento de la mujer agredida; más bien, es generalmente un evento externo o el estado interno del hombre.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La mujer agredida, ocasionalmente, provoca un incidente de fase dos. Cuando esto ocurre, la pareja, generalmente, ha estado implicada en el comportamiento agresivo durante mucho tiempo. La mujer con frecuencia percibe que el período de inevitabilidad está muy cerca, y no puede soportar su terror, enojo o ansiedad por más tiempo. También, sabe por experiencia que la tercera fase de calma seguirá al incidente agudo de agresión. Ella preferiría pasar la segunda fase en lugar de seguir temiéndola; por lo tanto, provoca al agresor para que explote. Ella entonces tiene el control sobre el cuándo y porqué ocurre el incidente, más que sólo estar a merced de él. La mujer agredida, con frecuencia, no se da cuenta que está provocando el incidente, aunque unas pocas si se dan cuenta.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La segunda fase del ciclo es la más breve de las tres fases. Generalmente, dura de dos a veinticuatro horas, aunque algunas mujeres han reportado un continuo reino del terror por una semana o más. Ha sido imposible predecir de los reportes que hacen las mujeres de los acontecimientos que conducen a la agresión, el tipo de violencia que ocurrirá durante esta etapa aguda. Aún las mujeres que se movieron de la fase uno a la fase dos mientras eran entrevistadas por nosotros, no fueron capaces de darnos pistas para predecir el incidente violento de la fase dos. La anticipación de lo que puede suceder causa tensión psicológica severa a la mujer agredida. Se pone ansiosa, deprimida y se queja de otros síntomas psicofisiológicos: insomnio, pérdida de apetito o lo opuesto, dormir y comer en exceso, y fatiga constante, se reportan frecuentemente durante este tiempo. Muchas mujeres sufren de serios dolores de cabeza por tensión, enfermedades estomacales, alta tensión arterial, reacciones alérgicas en la piel, y palpitaciones del corazón. En el caso de una mujer que entrevistamos, sus enfermedades físicas evitaron, temporalmente, el incidente agudo de agresión de la fase dos. Cuando ella fue hospitalizada por severos dolores de espalda, su esposo se volvió atento y cariñoso, asumiendo un comportamiento similar al de la tercera fase del ciclo. Sin embargo, tan pronto como ella regresó a casa del hospital, la brutalidad se reanudó.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La información disponible, describiendo los incidentes agudos de agresión, proviene de la mujer agredida. Los pocos agresores entrevistados han sido incapaces de describir lo que les sucede durante la segunda fase. Y no ha habido otras personas presentes para observar el incidente. Se ha sugerido, de hecho, que la presencia de otra apersona (fuera de los hijos), altera drásticamente la naturaleza de la violencia entre la pareja, y podría de hecho evitar un incidente agudo de agresión. Parece razonable deducir que los hombres saben que su comportamiento es inapropiado, porque mantienen la agresión como un asunto privado. De acuerdo a los reportes de las mujeres agredidas, solamente los agresores pueden ponerle fin a la fase dos. La única opción de la mujer es encontrar un lugar seguro para esconderse. La razón por la que él se detiene no está tampoco clara. Simplemente, puede haberse cansado y está emocionalmente agotado. No es poco común que el agresor despierte a su mujer de un sueño profundo para iniciar el ataque. Si ella responde a su perorata verbal, él se enoja aún más con lo que ella dice. Si ella permanece quieta, su silencio lo enfurece. Ella obtiene la golpiza sin importar cuál sea su respuesta. De hecho, los gritos y gemidos de la mujer pueden excitarlo aún más, así como los intentos para defenderse.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Muchas mujeres han sufrido retorceduras y quebraduras en los brazos cuando los levantaban para defenderse de los golpes. También sufrirán heridas graves si se caen o si son empujadas contra objetos de la habitación. La violencia tiene un elemento de sobreexceso en ella, y el hombre no se puede detener aún si la mujer está seriamente herida.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La distorsión del tiempo parece jugar una parte importante en los intentos de las mujeres agredidas para controlar lo que les pasa. La mujer agredida cuenta que, durante un incidente agudo de agresión, generalmente, ella funciona bastante bien. Esto no significa que se defienda del agresor, sino más bien, que cuando él está enfurecido, ella puede evitar incitarlo más. Generalmente, ella se da cuenta que el comportamiento agresivo de él está fuera de control y de que él no responderá a ningún razonamiento. En la mayoría de las veces, ella no se resiste; trata de permanecer calmada y espera que pase la tormenta. Ella no siente tanto el dolor como el sentirse psicológicamente atrapada e incapaz de huir de esa situación. Este sentimiento, generalmente, va acompañado por la firme creencia de que si ella hace algo para resistir, su atacante solamente se volverá más violento. Hay también un sentimiento de alejamiento del ataque real. Algunas mujeres dicen que era como si ellas se quedaran atrás y observaran sus cuerpos siendo lanzados contra la pared o hacia abajo en las escaleras. La disociación va acompañada de un sentimiento de incredulidad de que el incidente realmente les esté ocurriendo a ellas. Recuerdan una enorme cantidad de detalles acerca del ataque, sugiriendo una cantidad igualmente enorme de concentración en los movimientos reales de lo que está ocurriendo.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Tal vez, esto ayuda a las mujeres a permanecer con vida. También se relatan casos extremos de crueldad psicológica. Las mujeres agredidas pueden dar reportes detallados de lo que los agresores les dijeron. Es mucho más difícil para las mujeres recordar lo que ellas hicieron durante el ataque. El único sentimiento que se presenta consistentemente es lo inútil que es tratar de escapar.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Cuando el ataque agudo termina, generalmente es seguido del choque inicial, negación e incredulidad de que realmente ha ocurrido. Ambos, los agresores y las víctimas, encuentran formas de racionalizar la seriedad de los ataques. Si ha habido violencia física, la mujer agredida, con frecuencia minimizará sus heridas. Por ejemplo, una mujer, cuyo esposo trató de ahorcarla con una cadena de metal, declaró que ella estaba agradecida de que solamente tenía marcas alrededor del cuello, en lugar de cortaduras causadas por la cadena al romper la piel. El hecho de que ella pudo haber sido ahorcada hasta morir, lo evitó cuando dijo: &#8220;Ni siquiera cortó la piel&#8221;. Cuando las mujeres reportan humillación verbal, encuentran fácil dejar pasar el daño potencial que recibieron. Por ejemplo, una mujer puede decir: &#8220;El sólo lo dijo porque estaba enojado. Si hubiera estado en sus cabales, no lo habría dicho.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La mayoría de las mujeres agredidas no busca ayuda durante este período que sigue, inmediatamente después al ataque, a menos que estén tan gravemente heridas que requieran de atención médica inmediata. Aunque los servicios de emergencia de los hospitales no mantienen estadísticas del número de estas mujeres que ellos tratan, la mayoría del personal de emergencias y cuidados intensivos tienen muchas historias de mujeres agredidas. También relatan con gran incredulidad que, una vez que estas mujeres se recuperan, regresan a sus casas con los hombres que le causaron las heridas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Una gran cantidad de las reacciones que las mujeres agredidas reportan son similares a aquellas de las víctimas de una catástrofe. Las víctimas de un desastre, generalmente, sufren un colapso emocional de veintidós a cuarenta y ocho horas después de la catástrofe. Sus síntomas incluyen indiferencia, depresión y sentimientos de impotencia. Las mujeres agredidas evidencian un comportamiento similar. Tienden a permanecer aisladas por al menos las primeras veinticuatro horas, y pueden pasar varios días antes de que busquen ayuda. Los trabajadores en Salud Mental reportan que sus clientes frecuentemente no los llaman inmediatamente después del incidente de agresión sino, más bien varios días después. El mismo patrón se presenta al buscar ayuda por heridas físicas que no son de emergencia. No es poco común que una mujer con una costilla rota espere varios días antes de buscar atención médica. Este síndrome de acción retardada también prevalece cuando las mujeres agredidas buscan ayuda de los abogados o de cualquier otra fuente. Todavía no
sabemos si las mujeres buscarían ayuda más rápidamente en los refugios, si éstos estuvieran disponibles más ampliamente. Tal vez, ellas creen que, si no le dicen a nadie acerca de la agresión, pueden fingir que en realidad no sucedió.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las mujeres que han sido agredidas declaran que no creen que nadie las pueda proteger de la violencia de sus hombres. Frecuentemente comentan que sienten que sus agresores están más allá de las garras de la ley. Generalmente se llama a la policía durante la fase dos -si es que alguien los llama-. De las mujeres entrevistadas, solamente el 10 por ciento habían llamado alguna vez a la policía. Muchas de ellas declararon que no llaman a la policía porque no creen que la policía pueda tratar eficazmente con los agresores. Las estadísticas confirman esta presunción. En 1976 en Kansas City, un estudio encontró que cerca del 80 por ciento de todas las mujeres asesinadas por sus compañeros habían llamado pidiendo ayuda a la policía de una a cinco veces antes de ser asesinadas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los policías mismos dan fe de la dificultad para interrumpir un incidente agudo de agresión de la fase dos. Ellos han sido entrenados para aconsejar a la víctima y al agresor, a calmarlos y, luego, dejarlos solos. Muchas mujeres reportan intentos de la policía para disuadirlas de hacer cargos. Aunque las técnicas de aconsejar a la pareja podría ser útil durante otras fases del ciclo de agresión, no lo son durante la fase dos; de hecho la mayoría de las mujeres reportan que la violencia se incrementa después que la policía se va. Es crítico que las personas que quieren ayudar, traten con la naturaleza incontrolable y auto-propulsada de la violencia de la fase dos cuando intervienen. Los programas de entrenamiento fallan, tanto al señalar, como al entender la tenacidad del comportamiento del agresor. La mayoría de los policías no están entrenados acerca de las diferentes formas para hacer más difuso el enojo. Los estudios realizados por Morton Bard, un psicólogo de la ciudad de New York que trabaja con la policía, han mostrado que cuando los oficiales de policía son entrenados apropiadamente para tratar con situaciones de violencia familiar, los porcentajes de mortalidad disminuyen.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los policías también se quejan de ser atacados por las mujeres mismas, si intentan intervenir durante un incidente de la fase dos. Ellos se sienten comprensiblemente indignados, cuando la persona a quien tratan de ayudar se vuelve en su contra. Interpretan el comportamiento de ella como de complicidad con la violencia del esposo. Lo que ellos no comprenden es que la mujer agredida sabe que, cuando la policía se marche, ella se quedará de nuevo sola con el agresor, y se siente aterrorizada de ser golpeada aún más. Cuando ella ataca a los policías está tratando de demostrar su lealtad hacia el agresor, esperando de esta manera evitar ser golpeada aún más. Las mujeres agredidas declaran que si tuvieran la seguridad de que la policía pudiera alejar a sus esposos del hogar y no les permitieran regresar, ellas no atacarían a la policía. Pero las mujeres agredidas comprenden demasiado bien la ineficacia de la policía para tratar con el agresor. Tal vez ésa es la razón por la que tan pocas de ellas llaman a la policía.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;FASE TRES: AMABILIDAD, ARREPENTIMIENTO Y COMPORTAMIENTO CARIÑOSO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El final de la fase dos y el avance hacia la fase tres del ciclo de agresión es bienvenido por ambas partes. Así como la brutalidad está asociada a la fase dos, la tercera fase se caracteriza por un comportamiento extremadamente cariñoso, amable y de arrepentimiento por parte del agresor. Sabe que ha ido demasiado lejos y trata de compensar a la víctima. Es durante esta fase que se completa el proceso de hacer una víctima a la mujer agredida.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La tercera fase sigue inmediatamente a la segunda y trae consigo un inusual período de calma. La tensión acumulada durante la fase uno y liberada en la fase dos han desaparecido. En esta fase, el agresor se comporta, constantemente, de manera encantadora y cariñosa. Generalmente, se siente arrepentido de su acción en las fases previas y manifiesta su arrepentimiento a la mujer agredida. Suplica que lo perdone y le promete que no lo hará nunca más. Su comportamiento es descrito como el típico comportamiento de un niñito que ha hecho algo malo y que ha sido descubierto con las manos en el frasco de las galletas. Confiesa cuando ha sido descubierto en el acto y luego clama por perdón. El agresor, verdaderamente, cree que nunca más le hará daño a la mujer que ama cree que puede controlarse por sí solo de ahora en adelante. También cree que le ha enseñado a ella tal lección. Que ella nunca más se comportará de tal forma y, por lo tanto, él no estará tentado a golpearla. Se las arreglará para convencer a todos los que estén involucrados que esta vez es, realmente, cierto. Iniciará acciones con el propósito de demostrar su sinceridad. Dejará de beber, de ver a otras mujeres, de visitar a su madre, o de cualquier cosa que afecte su estado interno de ansiedad.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es al principio de esta fase, que sigue inmediatamente al incidente agudo de agresión cuando generalmente, me he reunido con las mujeres agredidas. Este es el momento cuando es más probable que huyan de la relación. Algunas de las mujeres que fueron voluntarias para participar en las entrevistas, hicieron contacto conmigo inmediatamente después de su hospitalización debido a las heridas recibidas durante el incidente agudo de agresión. Pero al avanzar del final de la fase dos hacia la fase tres del ciclo de agresión era dramático el cambio operado en aquellas mujeres que visité diariamente en el hospital. En unos pocos días, ellas pasaron de mujeres solitarias, enojadas, asustadas y heridas a ser mujeres felices, confiadas y cariñosas. Al principio habían evaluado de manera realista sus situaciones. Aceptaban su incapacidad para controlar el comportamiento de los agresores. Experimentaban enojo y terror, los cuales les ayudaban a motivarlas para considerar llevar a cabo cambios grandes en sus vidas. Estas mujeres estaban completamente convencidas de su deseo de dejar de ser víctimas, hasta que apareció el agresor. Siempre sabía el momento en que el esposo de una mujer había hecho contacto con ella debido a la profusión de flores, dulces, tarjetas y otros regalos en su cuarto de hospital. Al segundo día, las llamadas telefónicas o las visitas se intensificaban, así como las súplicas pidiendo perdón y prometiendo no hacerlo nunca más. Generalmente, él utiliza a otros en su fiera batalla para retenerla. La madre de él, el padre, hermanas, hermanos, tías, tíos, amigos, y cualquier otro que él pueda dominar llamará y suplicará a su favor. Todos influenciarán sobre la culpa de ella: ella era su única esperanza sin ella él se destruirá. ¿Qué le sucedería a los niños si ella los aleja de su padre? Los roles modelo, emocionalmente nulos, que el agresor y la mujer agredida le están proporcionando a esos niños parecen no importar. Aunque todos admitían&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;que el agresor era culpable, la mujer agredida era responsabilizada de las consecuencias de cualquier castigo que él recibiera.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Puesto que la mayoría de las mujeres agredidas se apegan a los valores tradicionales acerca de la permanencia del amor y el matrimonio, son presa, fácilmente, de la culpa que acompaña al rompimiento de un hogar, aún si éste no es uno muy feliz. Se les ha enseñado que el matrimonio es para siempre y así lo creen. La mujer agredida también obtiene el mensaje de que el agresor necesita ayuda, implicando que si ella se queda con él, él tendrá esa ayuda. Durante esta intensa campaña para persuadirla a que permanezca con su agresor, todos realmente creen estos razonamientos. La verdad es, sin embargo, que las oportunidades del agresor para buscar ayuda son mínimas si ella se queda con él. Hemos descubierto que la época más común en la que el agresor busca ayuda es después que la mujer lo ha abandonado, y él piensa que la psicoterapia u otra ayuda harán posible el regreso de ella.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Otras mujeres agredidas, con frecuencia, relatan historias similares a aquellas de las mujeres hospitalizadas. Su recompensa por aceptar la violencia y el abuso es un período de calma y de amabilidad. Para algunas mujeres, sin embargo, este período no es siempre feliz. Una mujer dijo que ella temía esta fase, porque su compañero intentaba hacerla sentir mejor y, a la vez sentirse él menos culpable, comprándole regalos extravagantes que ellos no podían pagar. Si ella intentaba devolver estos regalos, él rápidamente se volvía agresivo otra vez. Si ella se los dejaba, se preocupaba acerca de cómo pagarían por ellos. Y era ella la que tenía que trabajar horas extra para ganar el dinero para pagarlos o si no, enfrentar el proceso de devolverlos. Así, ella no tenía ningún respiro en realidad: también sufría durante la fase tres. La mujer agredida quiere creer que no tendrá que sufrir abusos nunca más. La moderación del agresor apoya su creencia de que él realmente puede cambiar, debido a su comportamiento cariñoso durante esta fase. Se convence a sí misma de que él puede hacer lo que dice que quiere hacer. Es durante esta fase que la mujer tiene un vistazo de su sueño original de lo maravilloso que es el amor.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El comportamiento de él es el reforzamiento para quedarse en esa relación. Aún las mujeres que han dejado hace tiempo una relación de agresión recordarán con cariño, la sinceridad y el amor que sintieron durante este período. Prevalece la noción tradicional de que dos personas que se aman vencen las diferencias abrumadoras que estén en su contra. La mujer agredida escoge creer que el comportamiento que ve durante la fase tres es realmente la forma de ser de él. Identifica al hombre bueno con el hombre que ella ama. El es ahora todo lo que ella quería en un hombre: fuerte, seguro, así como cariñoso. Si solamente pudieran ayudarlo, ésta es la orma en que él sería todo el tiempo. No hay manera de saber si esto es cierto o no, sin embargo, es interesante que estas mujeres escojan creer que el comportamiento de arrepentimiento es más indicativo de la persona real que el comportamiento agresivo. Las personas que ayudan a las mujeres agredidas se exasperan en este punto, puesto que la mujer, generalmente, retira los cargos, se echa atrás en la separación o el divorcio, y generalmente trata de reparar las cosas hasta el próximo incidente agudo de agresión. Es también durante esta época en que la mujer agredida se da cuenta de cuán frágil e inseguro es en realidad su agresor. Incluidas en sus súplicas van amenazas de que él destruirá su vida si ella no lo perdona. El le recuerda a ella lo mucho que la necesita y le asegura que algo terrible le pasará si ella lo abandona. El suicidio no es una amenaza en vano. Casi el 10 por ciento de los hombres de esta muestra que agredían a las mujeres, se suicidaron después que sus mujeres los abandonaron.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las mujeres agredidas perciben la desesperación, soledad y alejamiento de la sociedad de sus hombres. Se ven a ellas mismas como el puente hacia el bienestar emocional de sus hombres. Cerca de la mitad de las mujeres entrevistadas reportaron que la cordura de sus esposos se deterioró después que los abandonaron. Al menos la cuarta parte de ellas declaró que su propia salud mental estaba seriamente amenazada por la separación.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La pareja que vive en tal relación de violencia llega a ser un par simbiótico -uno depende tanto del otro que cuando uno intenta irse, ambas vidas llegan a ser drásticamente afectadas-. Es durante la fase tres, cuando el cariño y la amabilidad son más intensos, que este lazo simbiótico realmente se estrecha. Ambos se engañan uno al otro y a sí mismos al creer que juntos pueden luchar contra el mundo. El sentimiento de dependencia y confianza excesivas de uno en el otro es obvio en cada fase del ciclo. Los vínculos de éste, sin embargo, son establecidos durante la fase tres.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Puesto que casi todas las recompensas del estar casados o en pareja ocurren durante la fase tres para la mujer agredida, éste es el momento cuando es más difícil para tomar la decisión de terminar la relación. Desafortunadamente, es también el tiempo durante el cual las personas que la ayudan están en contacto con ella. Cuando ella se resiste a abandonar la relación y alega que ella lo ama verdaderamente, basa su referencia en el comportamiento cariñoso actual de la fase tres, más que en el doloroso comportamiento de las fases uno y dos. Ella espera que, si los otros dos ciclos se pueden eliminar, el comportamiento agresor terminará y su relación idealizada permanecerá. Si ella ya ha pasado a través de varios ciclos, el conocimiento de que ha trocado su seguridad física y psicológica por su estado de sueño temporal, aumenta su odio hacia sí misma y su vergüenza. Su autoimagen se marchita a medida que es consciente de que se vende a sí misma por los breves períodos de la fase tres. Ella se vuelve cómplice de su propia agresión. Las mujeres entrevistadas admitieron, consistentemente, aunque un poco avergonzadas, que ellas amaban a sus hombres profundamente, durante esta fase. El efecto de la generosidad, seguridad, ayuda e interés genuino de sus hombres no se puede subestimar.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;No ha sido aún determinada la cantidad exacta de tiempo que dura la fase tres. Parece más larga que la fase dos y más corta que la fase uno. Sin embargo, en algunos casos parece difícil encontrar evidencia de que esta fase dure más que un breve momento. Tampoco parece haber un final característico de esta fase. La mayoría de las mujeres reportan que, antes de que se den cuenta, el comportamiento cariñoso y la calma, dan lugar otra vez a los incidentes pequeños. Se repite la fase uno de aumento de la tensión y, un nuevo ciclo de comportamiento agresivo empieza. Sin embargo, algunas mujeres llegan a ser muy hábiles para mantener esta fase cariñosa por un largo período de tiempo. Cuando esta fase es seguida, luego de un intenso período de comportamiento de la fase uno, estas mujeres pierden con frecuencia el control de su rabia reprimida y hieren seriamente a sus hombres. Tres de las mujeres de esta muestra dispararon y mataron a sus esposos y una lo apuñaló hasta matarlo. Muchas otras los han atacado violentamente con cuchillos u otras armas letales. En cada caso, se ha dado lugar a la venganza después de varios ciclos cortos e intensos de agresión, seguidos de largos períodos de calma. La muerte ocurría cuando comenzaba la fase uno otra vez.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las mujeres involucradas parecían sentir que ellas no podrían enfrentar ninguna agresión más. Ninguna de ellas declaró que intentaban matar a su hombre; cada una de ellas dijo que solamente querían detenerlo para que no les hicieran más daño.&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2005-10-14T19:51:27Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
		
		<item>
		<title>La violencia contra nosotras</title>
		<link>http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/article.php3?id_article=13</link>
		<date>2005-10-14 21:43:28</date>
		<description>&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;
El concepto &#8220;violencia doméstica&#8221;, que se ha impuesto en muchas instancias al de violencia de género, oculta una ideología conservadora que proyecta sus políticas con un objetivo de mitigación, pero que no plantea la modificación de la estructura familiar patriarcal. Si las intervenciones oficiales no reconocen que el sexismo es la variable fundamental en la violencia contra las mujeres y no se proyectan de forma estratégica y a largo plazo, no pasarán de ser acciones puntuales con escasa o nula repercusión.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El mito del varón peligroso y violento, acechador de jóvenes en parajes solitarios, es a las mujeres como el coco a los bebés: crea temerosas y porfiadas mujeres obligadas a huir de los peligrosos espacios públicos pero oculta que esta violencia cotidiana y sistemática se produce mayoritariamente en los protegidos espacios privados. En estos &#8220;paraísos femeninos&#8221; un 25% de mujeres ha vivido relaciones sexuales forzadas antes de los 16 años y 7 millones de españolas han sufrido algún tipo de maltrato físico o psicológico por parte de su pareja. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb1&quot; name=&quot;nh1&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[1] Un 18% de las españolas mayores de 18 años, según el Barómetro de la SER de (...)&quot;&gt;1&lt;/a&gt;] Estos espacios han sido diseñados, construidos y estructurados para hacer posible la coacción y el ejercicio de la violencia en zonas reservadas, lejos de la &#8220;cosa pública&#8221;. Al otro lado de la pared del salón de más del 20% de los domicilios españoles, hay un varón que maltrata a su pareja. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb2&quot; name=&quot;nh2&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[2] &#8220;La violencia contra las mujeres&#8221;, Resultados de la (...)&quot;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Esta violencia, definida por Naciones Unidas como el crimen privado más extendido del mundo, es también la más desconocida; con las pocas investigaciones existentes, quizá habría que decir la más silenciada. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb3&quot; name=&quot;nh3&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[3] Más del 22 % de los/las españoles/as no denunciaría los casos que conoce de (...)&quot;&gt;3&lt;/a&gt;] Pero su importancia y gravedad no es sólo cuantitativa. Apenas comienza a haber conciencia de sus consecuencias a pesar de que, ya en 1995, el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) indicó que la violencia contra las mujeres &#8220;está total y directamente en contra de todos los objetivos del desarrollo.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Dado lo extenso de la problemática de la violencia contra las mujeres y las múltiples formas y modos que adquiere en función de la cultura, las costumbres o los derechos reconocidos, este artículo se centra en la violencia en la relación de pareja, mal llamada &#8220;violencia doméstica&#8221;. Esta expresión -desgraciadamente asentada para definir la violencia contra las mujeres, en contraposición al concepto de violencia de género- hace referencia a aquella que se produce en un ámbito convivencial determinado. Este término no define, por tanto, la violencia contra las mujeres, sino toda aquella que se produce en el ámbito de la familia. Incluye, así, violencias en forma transversal, ascendente, descendente o cruzada entre cualquier miembro del núcleo convivencial. Éste es un término ambiguo y de efectos aviesos que oculta el hecho de que, habitualmente, cuando la violencia se ejerce en las formas antes descritas, el factor género sigue imponiéndose como definitorio.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El lenguaje no es neutral y detrás de la expresión violencia doméstica se oculta una ideología conservadora que -a la hora de proyectar sus políticas- tan sólo pretende incidir mitigando la violencia en las familias bajo la premisa de la mejora de las relaciones y evita ocuparse de la modificación de la estructura familiar impuesta por el patriarcado. Es, por tanto, un término muy usado por las políticas conservadoras que huyen tanto de las explicaciones de tipo estructural como del modelo ecológico.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Ésta es una violencia con un componente específico que nunca se debe perder de vista. El factor riesgo es ser mujer y el mensaje que envía es de dominación o sumisión: es una estrategia necesaria para el sostenimiento de las relaciones patriarcales, tanto en el espacio público como en el privado.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es imposible comprender este fenómeno perdiendo la perspectiva de la mujer como colectivo devaluado o del varón como colectivo que detenta privilegios y se construye sobre la base de su uso y disfrute. A lo largo de la historia de las relaciones entre los sexos, los varones se han visto proyectados y revalorizados a través del costo de las atenciones y servicios que las mujeres les han prestado, desde lo sexual a lo alimenticio. Han construido espacios para lo privado que no son otra cosa que espacios para los cuidados, han ofrecido rango de &#8220;santas&#8221; a las que han desarrollado bien estas tareas y han acostumbrado a &#8220;comprar su honor con el duelo de las mujeres&#8221;, [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb4&quot; name=&quot;nh4&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[4] El Cid, Orson Welles, 1961.&quot;&gt;4&lt;/a&gt;] cuando éstas no han cumplido el papel asignado. Hoy, a pesar de que estos parámetros resulten medievales, no se debe olvidar que simbólicamente, el matrimonio se sigue construyendo sobre la base de esa relación feudal: protección a cambio de cuidados.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los relatos de los varones violentos y maltratadores en las terapias de los profesionales de la psicología no dejan lugar a dudas respecto a la vigencia de estas aseveraciones: el varón maltratador arremete y violenta porque ve frustradas sus expectativas y &#8220;su mujer&#8221; no se ajusta a los estereotipos femeninos interiorizados.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Lógicamente, esta situación le obliga a replantearse su papel de varón e incluso a poner en duda su masculinidad si se ve forzado a modificar su constructo. La negativa de las mujeres a asumir devotamente las condiciones de los varones es entendida por estos como una humillación a su masculinidad. El sentimiento más común que relatan en las terapias es la humillación. El varón violento reclama atención continua, hasta el punto de exigir que la mujer identifique sus necesidades e intuya los momentos de sus deseos. Quiere exclusividad y dedicación a tiempo completo. Disponibilidad total.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La violencia contra las mujeres se ejerce de forma simbólica o concreta. La simbólica, sobre la base de la construcción de los mensajes y los mitos con que se trata de configurar a las mujeres desde su nacimiento; [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb5&quot; name=&quot;nh5&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[5] Socialización.&quot;&gt;5&lt;/a&gt;] la concreta la relatan el trabajo continuo sin salario [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb6&quot; name=&quot;nh6&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[6] Ama de casa.&quot;&gt;6&lt;/a&gt;] o los salarios devaluados, la sobrecarga de trabajo, [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb7&quot; name=&quot;nh7&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[7] Doble jornada.&quot;&gt;7&lt;/a&gt;] la exclusividad de los cuidados como tarea femenina, la negación de tiempo propio y los trabajos denigrantes. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb8&quot; name=&quot;nh8&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[8] Prostitución.&quot;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En la era del progreso tecnológico las formas han cambiado respecto a otras épocas del desarrollo humano, pero las costumbres, el lenguaje, la educación y la división del trabajo siguen actuando como medidas coercitivas hacia las mujeres. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb9&quot; name=&quot;nh9&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[9] &#8220;El patriarcado (...) es un sistema familiar y social, ideológico y (...)&quot;&gt;9&lt;/a&gt;] Las estructuras patriarcales son las que posibilitan que el ya denominado &#8220;terrorismo sexista&#8221; acumule, en los últimos años, diez veces más víctimas que el terrorismo político.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Políticas integrales para combatir el sexismo, no medidas paliativas
Dentro de las variables que integran la violencia de género, el sexismo se impone contundentemente aunque, curiosamente, desde la intervención profesional y política parece la más difícil de identificar y desde luego de combatir. Esto se debe a que su erradicación compromete a todos los parámetros donde el sexismo se desarrolla, es decir, todos los ámbitos de la vida y las relaciones humanas, y parece una inversión política poco rentable para los varones y las instituciones y sistemas que amparan sus privilegios.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Sin embargo, para las mujeres, es fundamental conocer que en los procesos de recuperación de las víctimas de violencia de género han de incluirse aspectos de deconstrucción de esas estructuras.
Sólo las políticas encaminadas a eliminar las desigualdades de género permitirán intervenciones con resultados positivos. Es imposible que se planteen servicios de atención a la mujer desde el ámbito policial o del trabajo social sin hallarse impregnados de esta filosofía, porque cualquier intervención actuará exclusivamente como medida paliativa si no se promueven políticas feministas de emancipación. Las intervenciones para erradicar la violencia contra las mujeres no deben ser medidas apaciguadoras. Es imprescindible avanzar en los cambios sociales que eviten la utilización de coerciones hacia las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hay dos ejemplos que quizá resulten polémicos pero que son alternativas prácticas de apoyo en las situaciones de maltrato: el 98% de las mujeres asesinadas en los últimos años había iniciado los trámites de separación o divorcio. El divorcio es un factor que genera un aumento del estrés y que dispara el riesgo. Pero, además -especialmente en casos con violencia de género- un divorcio no evita la continuidad de los intereses comunes. El más habitual son los hijos, que son también el motivo más usual de chantaje emocional y la excusa fundamental para que no se produzca la ruptura.
Es imprescindible incluir en las propuestas de integralidad de las leyes específicas de violencia de género una legislación relativa al secuestro parento-filial. También, para salvaguardar a las mujeres de presiones y chantajes victimizantes, es urgente planificar el establecimiento de Centros de Encuentro y Recogida que amparen a las víctimas (tanto madres como hijos/as).&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En otros países este método ha servido, además, para corroborar la idea del chantaje. Estos centros han permitido el registro, por parte de los/las profesionales, de los incumplimientos de las condiciones judiciales, han servido para controlar estas situaciones cuando el objetivo último era la excusa para mantener contacto con la víctima y han ayudado a dejar constancia de estos hechos. Es una manera, por tanto, de sacar el comportamiento del círculo de lo privado para conocerlo desde lo público. A partir de que una situación de chantaje (por ejemplo, llegar tarde sistemáticamente) pasa a ser tratada como irresponsabilidad, ésta puede tener repercusiones de tipo práctico para la víctima puesto que podría -ante la reiteración de esas conductas- conseguir la nulidad de las visitas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La entrega de menores a través de servicios de intermediación cuando se han dado situaciones de violencia debería ser universalizada. Este servicio, generalmente, queda a discreción de los juzgados competentes, pero lo cierto es que no necesariamente ha de limitarse a las instancias judiciales. Dando un paso más, las víctimas con riesgo vital (siempre en situación de protección) deben ser aconsejadas y apoyadas legalmente para no hacer entrega de los hijos/as aunque hubiese una sentencia que facilite las visitas del agresor.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;Las amenazas, acompañantes habituales del maltrato&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La gravedad de la amenaza desde el punto de vista legal dota de especial importancia a la intimidación con arma. Pero la amenaza en las situaciones de maltrato va mas allá de esta intimidación con arma, porque el agresor controla un repertorio de formas para coaccionar a la víctima. Tiene como consecuencia la permanencia a largo plazo y consolida auténticas situaciones de sumisión continuada, frente a la sumisión momentánea que supone la amenaza puntual en una agresión callejera, donde el agresor no tiene más poder que el que le confiere en ese momento su fuerza física o el arma.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Los maltratadores amenazan con la tutela o la patria potestad, amenazan económicamente, amenazan en el ámbito laboral, amenazan con el uso del domicilio, con la utilización de instrumentos legales y con más violencia. Amenazan directamente a la persona agredida o a personas del ámbito emocional o cercano a la víctima, a través de terceras personas, del teléfono, de cartas, con o sin armas.
Las amenazas de que son víctimas las mujeres son más demoledoras y reales que muchas de las que acaban en los juzgados. Son reales y se llevan a efecto cotidianamente. Pero los preceptos que reglan los delitos no dan mucha importancia al ámbito de lo privado ni a la palabra de una mujer, porque sólo se considera &#8220;de Derecho&#8221; el discurso masculino, donde lo importante es lo público.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Debería recurrirse sistemáticamente la tramitación por faltas cuando la denuncia incluya amenazas de muerte, dada la gravedad y el cumplimiento masivo de las amenazas que se enuncian cotidianamente contra las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Aspectos psicológicos y de intervención con mujeres maltratadas
En esta violencia de género se puede incluir la violencia física, descrita por efectos lesivos y fácilmente apreciable; violencia sexual, donde lo afectado es la esfera de la sexualidad de la víctima; violencia psíquica, que afecta al ámbito de lo mental y la describe un importante listado de trastornos del comportamiento, y violencia económica, que afecta a la no disponibilidad de bienes materiales, es decir, al no uso de los derechos inherentes a la propiedad o posesión de los bienes. Éstas, a su vez, se subdividen en modos diversos, por lo que pueden llamarse &#8220;violencias&#8221;, en plural.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En la violencia de género se amalgaman perfiles alienativos, represivos o privativos que utilizan tácticas de presión, falta de respeto, abuso de autoridad, tiranía emocional, control económico, intimidación, acoso, uso de amenazas, violencia física y toda una batería de violencias que ofrecen resultados altamente destructivos.
Las actuaciones profesionales relativas a la violencia de género han de tener presente la desesperanza, el desamparo, el decaimiento, la apatía, la ansiedad, el miedo, la dependencia, la impotencia, la irritabilidad de las mujeres víctimas. Han de tener en cuenta los trastornos alimentarios y del sueño, la incertidumbre y la interiorización de la culpa y del machismo. Porque en las víctimas de esta violencia no pocas veces se encuentran los efectos de lo que Victoria Sau ha denominado &#8220;la obra perfecta de la agresividad&#8221;: [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb10&quot; name=&quot;nh10&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[10] Intervención en las Jornadas &#8220;Mujeres de los Medios de (...)&quot;&gt;10&lt;/a&gt;] conseguir que la víctima admire al verdugo. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb11&quot; name=&quot;nh11&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[11] La violencia de género produce en las mujeres trastornos emocionales (...)&quot;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;¿Por qué se quedan las mujeres?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Resulta muy difícil entender por qué las mujeres soportan una convivencia bajo la violencia y por qué, incluso, algunas mujeres regresan a la misma situación cuando ya habían conseguido dar el paso de abandonarla. Las causas son múltiples, hay que tener en cuenta que la dependencia de la mujer es estructural y se produce en todos los niveles: económico, afectivo, emocional, intelectual... En la mayoría de los casos, la inacción se debe a depresiones causadas por la situación de maltrato y con demasiada frecuencia al hecho real de no ver salidas ni respuestas sociales de apoyo claras y definidas. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb12&quot; name=&quot;nh12&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[12] Los mensajes que reciben las mujeres víctimas de violencia de género (...)&quot;&gt;12&lt;/a&gt;] Amoldarse a las exigencias del agresor se presenta como una respuesta adaptativa que aumenta las posibilidades de supervivencia, pero en ningún caso es una actitud pasiva.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Desde la teoría científica hay explicaciones de todo tipo. Según algunos autores, las razones que permiten la prolongación de estas situaciones son de tipo económico, [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb13&quot; name=&quot;nh13&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[13] Citado en Servicio Canario de Salud, Protocolo de Facilitación de la (...)&quot;&gt;13&lt;/a&gt;] y abarcan desde la esperanza de que el marido o compañero cambie a la dependencia económica o la imposibilidad de mantener a los hijos. Las más aceptadas aparecen desde la investigación del refuerzo conductual. La feminista Leonor Walker expuso la teoría del &#8220;ciclo de la violencia&#8221;, [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb14&quot; name=&quot;nh14&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[14] Leonor Walker, The battered woman syndrome, Springer, Nueva York, (...)&quot;&gt;14&lt;/a&gt;] en el que se distinguen tres fases:&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;· La acumulación de tensión: se detecta por cambios imprevistos y repentinos en el estado de ánimo. Son reacciones intensas y desproporcionadas a frustraciones o ante cualquier incomodidad (insultos, desprecios, demostraciones de hostilidad). Actúa como corrector educativo, en el sentido de imposición de sus deseos aunque estos no tengan sentido y sean manifiestamente injustos. Es una reacción que se produce ante la negativa a cumplir los acuerdos pactados. Esto hace que, inicialmente, la mujer crea tener control sobre la periodicidad y dureza de las agresiones en función del grado de aceptación de las exigencias del violento.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;· La fase de descarga: descarga incontrolada de la tensión acumulada en la primera fase. Es la fase de castigo ante la conducta no adaptativa de la mujer. Acaba cuando, distendida la tensión, se toma conciencia de la gravedad de los hechos.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;· La fase de arrepentimiento: es la fase crucial de manipulación afectiva. Las primeras veces se justifica quitando importancia a la agresión, negando el incidente o buscándole explicaciones. El hombre pide perdón y promete no volver a ser violento. En las primeras ocasiones se produce un reconocimiento de culpa. Generalmente da como resultado un resurgimiento de la relación. La mujer perdona porque quiere creer que será así aunque, en su desasosiego, teme que se repetirá. Esta fase desaparece progresivamente a medida que aumenta de nuevo la tensión y se reproduce el ciclo.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Últimamente se ha introducido también la figura de la &#8220;espiral de la violencia de género&#8221; como recurso gráfico que ayuda a fijar la idea de absorción.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La teoría de la indefensión aprendida, de Seligman, [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb15&quot; name=&quot;nh15&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[15] Martin Seligman, Helplessness, Freeman &amp; Co, Estados Unidos, 1975; en (...)&quot;&gt;15&lt;/a&gt;] ayuda también a la comprensión de por qué la mujer opta por permanecer en la violencia. Es complementaria y encaja perfectamente con la teoría del ciclo. Para que se geste el aprendizaje de la indefensión, las agresiones o ataques han de ser imprevisibles, ineludibles e incontrolables. Tras los primeros episodios y ante la pérdida de capacidad para manejar las conductas del agresor, la situación de inseguridad y falta de control por parte de la mujer origina respuestas de ansiedad extrema y alerta permanente, provocando pasividad, bloqueo, inmovilidad y confusión de ideas. La indefensión aprendida genera depresiones que provocan lentitud en la respuesta voluntaria, creencias negativas sobre sí misma, sobre el entorno y sobre el futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Si este desamparo interiorizado se refuerza con el ambiguo, lento o inexistente amparo social que hoy ofrecen las instituciones, parece que no se plantean con mucha sinceridad las cínicas preguntas sobre por qué se quedan las mujeres en las relaciones violentas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;Romper cuanto antes toda situación donde la violencia esté ya instaurada&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Una vez instalada en el ciclo de la violencia, la mujer sólo buscará una salida a la humillación y sumisión cuando se le presente una alternativa que le ofrezca garantías claras de seguridad.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El desamparo social, el aislamiento o la atención inadecuada refuerzan la idea de que no hay salida, favorecen la dependencia del agresor, hacen que la mujer interiorice la idea de que el agresor tiene razón, refuerzan la atribución inconsciente de la responsabilidad en la mujer (culpa) y operan como un destructor de la autoestima. Por ello, una correcta actuación institucional, incluida una respuesta sanitaria adecuada, resulta clave. Los malos tratos a mujeres son también un problema de salud, pero un problema que pocas veces y por breve espacio de tiempo justifica soluciones farmacológicas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La mujer maltratada carece de poder para solucionar el problema por sí misma. Además, cuanto mayor sea el grado de deterioro, más difícil será la intervención (también más urgente). Por eso hay que romper cuanto antes toda situación donde la violencia esté ya instaurada. Esta urgencia está en proporción inversa al grado de destrucción al que la mujer ha llegado: cuanto más tiempo haya perdurado el maltrato más difícil será la recuperación pero también más urgente ha de ser la intervención, a sabiendas de que, con demasiada frecuencia, parece un deterioro irreversible.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Plantearse situaciones de reconciliación, sugerir -desde los servicios donde la víctima reclama ayuda- posibles mediaciones, o hacer llamamientos a la paciencia, apuntala la continuidad de situaciones violentas. La mediación está desaconsejada en contextos donde la libertad de las partes se halle mediatizada, donde algún miembro de la pareja sea incapaz de cumplir sus compromisos o donde algún miembro de la pareja sea objeto de violencia familiar. Es decir, donde exista un desequilibrio de poder o temor al otro. Bajo estos presupuestos de intervención resulta imprescindible recordar que ninguna mujer debe ser instada a permanecer en relaciones violentas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;Una respuesta inadecuada refuerza la indefensión y el desamparo social&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es preciso entender la violencia de genero como un proceso. Por ello, las respuestas también han de ser secuenciadas. Los profesionales han de ayudar en la toma de decisiones a la hora de abandonar la situación violenta y en el transcurso de la recuperación, que precisa tiempo y recursos específicos (entendidos como un derecho social de las mujeres).&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las políticas para la erradicación de la violencia de género deben plantearse como una dinámica de mainstreaming de género: [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb16&quot; name=&quot;nh16&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[16] Sobre textos inéditos del grupo asesor de la RED de Ciudades contra la (...)&quot;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;· Deben ser estrategias a largo plazo para acabar de forma estructural con un problema que mina el desarrollo y restringe las posibilidades de elección de las mujeres.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;· Debe confluir la unión de voluntades políticas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;· Deben aunar el compromiso por reorganizar los procesos políticos desde una perspectiva de género con el objetivo de intervenir a todos los niveles y en todas las etapas de estas actuaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Se deben fomentar las políticas contra la violencia de género como un paso importante en el camino de la aplicación del mainstreaming de género y como estrategia prioritaria para lograr la instauración efectiva de la igualdad de género. [&lt;a href=&quot;http://www.mujeresenred.net/iberoamericanas/#nb17&quot; name=&quot;nh17&quot; class=&quot;spip_note&quot; title=&quot;[17] Documento de referencia del IV Programa de Acción Comunitario, Comisión (...)&quot;&gt;17&lt;/a&gt;] Deben ser políticas estratégicas &#8220;hechas para quedarse&#8221; y su vocación debe ser intervenir no de manera puntual, sino en el largo plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Esta concepción y esta voluntad política son indispensables para la reorganización, mejora y transformación de la tradicional política de igualdad, que ha mantenido a las mujeres a la espera de dosis de presupuesto destinadas a enmendar las desventajas e injusticias a través de las (siempre bien recibidas) acciones positivas.&lt;/p&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las políticas de género perdurables (especialmente la lucha por la erradicación de la violencia contra las mujeres) no se miden por expresiones ni declaraciones que incorporen en mayor o menor grado el discurso de la igualdad. Se miden por logros concretos y por resultados, por programas de acción que trasciendan la solución de problemas inmediatos y tracen el camino para futuras intervenciones, siempre encaminadas a lograr la igualdad de género como única fórmula eficaz para garantizar el desarrollo integral de las mujeres (en lo público y en lo privado). Por eso, frente a los discursos y declaraciones vacías, se debe presentar una alternativa de logros y de resultados que incida en la vida, el avance y el desarrollo de todas las mujeres.&lt;/p&gt;</description>
		<author>Montserrat Boix</author>
		<dc:date>2005-10-14T19:43:28Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Montserrat Boix</dc:creator>
		

		</item>
	
	
	

</channel>

</rss>
